Emotiva carta de un seguidor chileno
El sueño de Nico

 

 

 

 

    "Hay noches que jamás olvidaré...

    Nadie imaginaría que esa última noche sería una de las más raras e increíbles de toda mi vida.

    Era el fin de mis vacaciones en Buenos Aires, al otro día en la mañana partía de vuelta a Chile. Todo comenzó cuando Vito “el gran contacto”, me informo de la realización de un corso en Tigre, en donde iba a participar nada mas ni nada menos que el señor Flavio Cianciarulo junto al tremendo murgón de Mamá q’ Kalambre.

    Yo no sabía en que consistía un corso ni menos donde diablos quedaba Tigre, pero me informé, me armé de valor y partí en un tren hasta estación Carupá, allí anduve un poco perdido y después de un rato llegué a la renombrada calle llamada av. Rocha. Lentamente caminé guiado por el sonido de los bombos y los gritos de la gente. No conocía a nadie, estaba tan solo con mi cámara fotográfica y mi remerita de los cadillacs esperando que comenzara el show.

    Fue en aquel instante cuando entre la gente en una esquina… aparece él “mezcla rara de penúltimo linyera y primer polizonte en el viaje a Venus” era el gran Señor Flavio junto Jenny, Jaco y Astor. De inmediato tomé mi camarita y me acerqué a saludarlo, y a tratar de hablar con él. Yo no lo podía creer y él tampoco se podía explicar cómo yo había llegado hasta allí siendo que yo era un chileno que apenas se ubicaba en Capital. Yo le dije que gracias a unas personas y en especial “al gran contacto” llamado Vito Rivelli y él comenzó a reír.

    Pasamos unos cuantos minutos conversando de muchas cosas a la vez, de la Mandinga, LFC, de Chile, de publicidad y sobre todo hablamos de lo que venía: “El gran corso 2005” organizado por Mamá q’ Kalambre.

    Por mi parte ya se estaba haciendo tarde y el último tren de vuelta salía a las 11:30. Oscar amigo y manager de Flavio prometió acompañarme de regreso para que no me perdiera. El problema era que ya eran como las once y Flavio aún no actuaba, en eso llegó Oscar y me dice que me debía irme solo porque él se quedaría a dormir en casa de los Cianciarulo en Tigre. Entonces es ese instante se me acerco Flavio y me dijo estas palabras: No, cómo te vas a ir, dale quedáte en casa, de ahí arreglamos. Yo un tanto atónito obviamente dije que siiiiii y al poco rato me encontraba brindando y riendo en casa de Flavio junto a su familia, Oscar, unos amigos de México y dos chicos del coro La Matraca Luciano y Manu.


    Y bueno, ya pueden imaginar la emoción que sentía, más aún cuando Flavio espontáneamente toma su guitarra y comienza a cantar para nosotros, mientras Manu nos pasa unos tamborcitos uruguayos y sin querer queriendo como dicen por ahí, cumplo el sueño de tocar con Flavio, líder y bajista de la banda de mi vida.

    Todo terminó a eso de las seis de la madrugada, La matraquita, Oscar y yo nos fuimos hasta la estación de Tigre, pero antes Manu me dice que debía sacarme una foto en casa de Flavio para que mis amigos me creyeran, así nos fuimos caminando, riendo y apreciando un increíble amanecer en Tigre, mientras yo comenzaba a dar gracias.


    Gracias a Dios, a Flavio y Jenny, a Vito y a todas las acciones y personas que me ayudaron a llegar a Tigre ese 19 de febrero, el día en que comprendí que los sueños se hacen realidad y que la realidad supera la ficción."

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 



Nico

Santiago de Chile

5 de marzo de 2005