Cadillacs se dan a conocer

LA INGENUIDAD DE ESTAR COMENZANDO

 

 

Los primeros shows estuvieron marcados por un ir y venir constante de músicos. A partir del verano ’86 no hubo grandes variantes en las filas de la banda. La formación estaba compuesta por siete integrantes: Gaby (voz), Flavio (bajo), Sergio (saxo), Fernando (batería), Vainilla (guitarra), Mario (órgano) y Luciano (percusión). Había tres músicos invitados: Dany Lozano (otro compañero de secundaria), Serguei Itzcowick y Naco Goldfinger. este último es el único que en un corto plazo logró el status de músico estable.

 

Meses antes de grabar su disco debut, en marzo de 1986, Sergio Rotman presentaba la propuesta musical de la banda a la prensa:

Toda la música que hacemos, todos nuestros temas y la música que escuchamos, tiene raíces negras. Por eso la energía de la banda solo es palpable cuando estamos sobre un escenario, cuando tocamos en vivo”

 

Cinco años más tarde, recordaría el momento inicial:

“Nosotros salimos en un momento donde estaba de moda sonar bien. Estaba el disco de Fricción, el de Soda y el de Zas. Era una búsqueda de perfección del sonido, y la intención de Los Fabulosos Cadillacs era trasmitir energía.”

Flavio, aun con cabello, durante sus primeras presentaciones (1986)

 

Por aquellos primeros días llevaban bien alto el estandarte ska que los hizo populares, y además presumían ser los únicos músicos en Argentina capaces de desarrollar ese estilo. Pese a todo, difícil era definirlos:

“Aquí no hay nadie que pueda hacer nuestra música –decía Sergio-.Cuando los músicos suben al escenario están muy preocupados por el sonido y por la ropita. Eso hace que la cosa salga prolija pero sin alma. Cuando tocamos nosotros, somos siete tipos que bajan su instinto animal y lo ponen arriba del escenario”

 

Es increíble, pero en esta entrevista (una de las primeras) ya dejaban ver una posición que no cambiaría con el paso de los años, como la polémica relación con otras bandas del medio argentino:

“Cuando yo tenga 36 años, no quiero ser como Federico Moura. Qué hace un tipo de esa edad cantando Luna de miel en la mano? Está loco!”

Lo cierto es que con los años llegó la madurez y los Cadillacs, que en sus primeros días querían dar una imagen de chicos duros (tal vez por inseguridad) fueron “puliendo” el trato con otras bandas. Es más: paradójicamente en octubre de 2000, en una serie de conciertos que dio Virus en Buenos Aires tuvieron a Sergio Rotman de invitado, el muchacho de 35 años que mucho tiempo atrás criticaba la banda platense.

 

 

Algo que quería dejar bien en claro el saxofinista Cadillac es la autenticidad, sus buenas intenciones, otra línea que continuó a lo largo de toda la carrera.

“Si alguno de nosotros saliera a andar en bicicleta por Palermo con un joggin amarillo, estaría mintiendo. No podría cantar lo que canta porque no lo sentiría. La realidad no es amarilla.”

Fernando Ricciardi agregaba al respecto:

“Nosotros somos iguales arriba del escenario que abajo, que en la calle. Ya pasamos la etapa de llevarnos la ropita para cambiarnos antes del show.”

 

El baterista también hablaba acerca del alto nivel etílico que llevaban los primeros Cadillacs, otro punto que contribuyó a construir una imagen interesante de “banda bardera”:

“A Gaby para tocar, hay que subirlo al escenario porque está ebrio, y si no está borracho no puede cantar”.

 

Así se comportaba el joven Gabriel Fernández Capello, poco tiempo más tarde conocido como "Vicentico 200": un joven tímido (muy tímido) que solo se animaba a hacerle frente al público en estado de ebriedad. Es que el período aun embrionario de los Cadillacs los alejaba un poco de la realidad de la banda: aun no conocían la fama y estaban a años luz de los estadios, solo tocaban en pubs para un público reducido (pero en continuo crecimiento):

“Este año esperamos seguir tocando mucho, tomando mucha cerveza y seguir entrando a los escenarios por la parte de adelante, entre el público. Jamás intentaríamos entrar a un escenario por la parte de atrás. Acá un grupo vende un par de discos y para subir al escenario, monta un operativo de seguridad. Se equivocan porque se alejan de la gente que, en definitiva, es quien les da de comer”

Gran contradicción! Creo que hasta el mismo Vicentico se reiría hoy si leyera estas declaraciones. Se imaginan ustedes viéndolo entrar en el estadio Obras por el campo, en medio de 5000 personas?? Creo que nunca llegaría al escenario.

 

 

...y siguen las coincidencias, Gaby ya hablaba de la influencia tanguera que recibió en su niñez, que según él se refleja en su forma de cantar:

 

“Así como estamos marcados por la música negra, también estamos marcados por nuestras raíces. En mi manera de cantar aparece Lou Reed, pero también afloran mi infancia en San Juan y Boedo (N de R: esquina típica de Buenos Aires por su pasado tanguero) y mis años de colegio secundario. No decimos que somos negros, sólo decimos que estamos tremendamente influenciados por ellos”

 

 

Los Cadillacs definían en esta entrevista las principales influencias que aquel tiempo: la música negra, la música ska, el soul americano, el jazz clásico, The Specials, Style Council, Bob Marley, Coltrane, Charlie Parker, Lou Reed y Colorfield. Quedaba en claro, pese a la insistencia de la prensa en encasillarlos, que no se trataba de una propuesta de ska: las raíces son diversas. El guitarrista Vainilla (Anibal Rigozzi) hablaba de la actualidad musical de la banda a principios de 1986:

“Actualmente la banda está acentuando el giro hacia el soul americano que venía evidenciándose desde que establecimos la nueva formación, pero cada vez aparece algo nuevo que nos interesa y en una de esas, terminamos agregándolo”

 

Por último Sergio hablaba de los planes remotos de grabar un LP y de la necesidad de seguir tocando mucho durante todo 1986.

“Si alguien nos hace una buena propuesta entraremos a un estudio de grabación. Igual, no estamos obsesionados con el tema del disco”

 

A pesar de su estado de tranquilidad, pocos meses más tarde estaba en las calles  ‘Bares y fondas’, disco debut de los Cadillacs. En tanto, grabaron un segundo demo y siguieron "entrenándose" en vivo. Su sonido en el escenario era auténtico y espontáneo ya que hasta el primer disco no ensayaban. Encima se las tenían que ingeniar para ubicarse, porque los escenarios eran chicos y ellos eran "la banda con más integrantes" del ámbito local. En algunas oportunidades compartieron cartel con La Sobrecarga y Casanovas. A mediados de 1986, el periodista Diego Curubeto presenció uno de esos shows "a tres bandas", y sobre los gorditos describía: "Los Cadillacs, cerrando el festival, tocaron apretaditos en limitado espacio físico del escenario de Ponciano (son nueve músicos). A pesar de no tener el mismo brillo que en oportunidades anteriores, tuvieron algunos buenos momentos con 'You're wondering now' y 'Quiero morirme acá' y los sonidos emergentes del teclado de Mario fueron siempre más que agradables. Posiblemente el hecho de tocar después de los gigantes en que se han convertido Los Casanovas empequeñeció el show de los 'fabulosos' cultores del ska."

 

Vicentico & compañía en Ponciano (19 de Agosto de 1986)

 

 

La entrega al público era fundamental: Gaby solía tirarse al público, pero cambió de hábito desde un show en La Capilla donde nadie lo atajó y se quebró un brazo. Alan Perez -periodista de Pelo- estuvo en uno de los tantos recitales pre-"Bares y fondas" que brindaron en ese espacio. Su impresión opera como una perfecta presentación en sociedad de ésta nueva banda:

 

"Tocan los Cadillacs y cada vez más adolescentes -también cada vez más jóvenes- se reunen para amontonarse frente a Vicentico y, como embriagados por la energía del ska, bailar pogo durante toda la extensión del show. En el escenario, los nueve (!!!) músicos se parecen más a una barra de amigos que están festejando algo que a un conjunto de profesionales preocupados por su imagen y sonido. Los tres vientos aparecen y desaparecen, compiten en pequeños solos y le otorgan una dosis de calor tropical a la cosa. Vicentico es un negro, que se emociona mucho más cuando canta un bolero o se permite un aire de soul que cuando tiene que parodiar a algún vocalista del ska inglés. Un guitarrista inmutable, realmente inmitable, y una sólida base -el bajo del Señor Flavio, batería ajustada y potente y la armonía del órgano- completan la estructura de este verdadero combo. Buena música, varios estilos -desde el inicial ska hasta el soul beat, pasando por canciones románticas- y un manojo de canciones excelentes ("basta de llamarme así", "Vos sin sentimiento" y "Noches árabes", las mejores) son los argumentos que esgrimen los Fabulosos Cadillacs para una popularidad cada vez más ascendente. Argumento que, por una vez más, confirma la teoría que cuando un grupo tiene estilo y realmente siente lo que hace lo demás es sólo anecdótico"

 

 

 

VITO RIVELLI

Febrero 2002