“ En el grupo había pibes mucho más duros que yo, con respecto a lo que se podría hacer y lo que no, o qué ropa usar y que no. ‘Bares y fondas’ fue un primer disco con mucho susto y a los golpes. Cuando escucho hoy los primeros discos, me doy cuenta de lo rápido que grabamos todo. Eramos personas al mango, sin ningún tipo de freno.”  Vicentico, Septiembre 1999.

Nueva banda en las bateas

NOCHES CALIDAS EN BARES Y FONDAS

 

 

En 1986 los Fabulosos dieron el puntapié inicial, fue este el año en que se presentaron en sociedad con un disco bajo el brazo. También fue ese el tiempo en que la prensa comenzó a hablar de ellos, la mayoría de las veces desacreditando su propuesta, ganando a su vez el amor y el odio del público en cuotas similares.

 

Corría el mes de abril y los Fabulosos Cadillacs entraban por tercera vez a un estudio, pero en esta oportunidad para registrar su primera placa discográfica. Se trataba de ‘Bares y fondas’, grabado en los desaparecidos estudios Moebius para el disuelto sello Interdisc. Mario cuenta una anécdota ocurrida en ese lugar:

 

“Cuando llegamos al estudio nos interesaba que hubiera cerveza, comida… Un día grabamos en un turno de trasnoche y estábamos todos cenando milanesas con papas fritas. A la mañana siguiente nos llama el dueño diciendo que no podíamos grabar más ahí porque había encontrado una milanesa arriba de la consola.”

 

Con respecto al nombre del disco, no hay muchas vueltas que dar, es muy claro. Pero hay un dato interesante que aportan los Cadillacs: “El disco se llama Bares y Fondas porque éstos son los lugares por donde nos movemos, donde estamos siempre. Inicialmente íbamos a titularlo ‘Noches cálidas en bares y fondas’ pero luego decidimos abreviarlo. El título quiere dar una imagen de que pertenecemos a esos sitios y que estamos juntos todo el tiempo, rondando por allí”

 

Pero para conocer aun más a los Cadillacs y sus costumbres es interesante conocer los lugares que frecuentaban: se los veía muy a menudo tomando cerveza por Llao Llao, por el bar de estación Belgrano y por Los Galgos, los que se han reformado o desaparecido con el correr del tiempo. Sin embargo, no estaban conformes con las propuestas porteñas:

 

“No hay lindos bares en Buenos Aires, la mayoría son muy nostálgicos, onda La paz (N. De R.: esta antigua confitería de la calle Corrientes fue remodelada y transformada arbitrariamente en un pizza-café, como pasó con la mayoría de los bares clásicos de la ciudad). Los bares que están buenos son caros, como esos pubs tan idiotas”

 

 

Popi, su primer manager, fue el que logró la rápida grabación del disco. Se trataba de un personaje de extrañas características. Según la prensa de la época “muy lejano de ser un rude-boy, un rocker, un new-waver o un punkabilly”. La producción estuvo a cargo de Daniel Melingo, ex-músico de Los Twist:

 

“Daniel se copó mucho con nosotros y se hizo todo en caliente -afirmaba algún Cadillac-, se dio en el momento justo, algo poco común. El entiende todo: Dany es una Biblia. Nuestro miedo era que viniera un tipo y nos metiera su forma de ver las cosas, su ego. Por suerte a Dany lo elegimos y el trató de que el sonido fuera el nuestro, nos superentendió y captó la onda del grupo.”

 

“Lo elejimos para la producción –decía el bajista Cadillac- porque el quería y nosotros queríamos. Lo nuestro era muy concreto, el disco tenía que sonar de una determinada manera y punto. Necesitábamos a alguien que conociera totalmente el sonido ska y el sonido reggae, alguien que supiera como tiene que sonar una guitarra reggae. Dany lo sabía, se recopaba con la banda y nosotros nos recopábamos con él.”

 

En agosto el disco debut de Los Fabulosos Cadillacs ya se encontraba en las disquerías del país. Acompañando su lanzamiento debieron cumplir por primera vez con todo un aparato publicitario de rigor que incluye entrevistas y presentaciones en diversos medios de comunicación. Eran número repetido, por ejemplo, en el histórico programa de TV ‘Feliz Domingo para la Juventud’. Además consiguieron notas para todas las revistas de rock (‘Cantarock’, ‘Pelo’, ‘Rock & Pop’, ‘Magazine 220’...). En una de ellas señalaban las ventajas de haber grabado:

 

“Grabar un disco te da la posibilidad de darte cuenta de un millón de errores –decía Sergio-, escucharte después de grabar es muy saludable. Es como operarte y empezar de nuevo. No te pega tanto a nivel composición, más bien te afecta a nivel estética musical. Ya sabemos cómo hay que sonar”

 

 

Los diarios aun los ignoraban o les disparaban a rajatabla a través comentarios en su contra. Una de las puestas en común atacando a estos adolescentes Cadillacs se referían a la falta de profesionalidad, al hecho de desconocer la correcta ejecución sus instrumentos. Sin embargo, ellos comenzaban a trabajar un poco para remediar la situación:

 

“Yo empecé hace poco con bajo y audio perceptiva – decía el Sr. Flavio- me enseña un japonés que se llama Nakamunakare. Ahora estoy mejor porque me angustia tocar y sentirme limitado”

 

“ Estudiar da seguridad y permite gozar con la improvisación”, sostenía Naco.

 

A través de críticas, la prensa colocó a los Cadillacs alineados contra un paredón con intenciones de fusilarlos por distintas causas. Uno de las principales acusaciones fue la de hacer composiciones de liviano contenido, música ‘pasatista’, como les encantaba decir. Pero el grupo merecían un juicio justo que duraría un buen tiempo. La autodefensa comenzó a funcionar a partir de ese mismo momento:

 

“Nuestras letras encierran en ciertos casos un poco de ironía relacionada con la pose y la transa de algunos sectores –sentenciaba Vicentico-. Pareciera que nos tomáramos todo en joda, pero no siempre es así. Se tratan de historias personales, si bien puede identificarse cualquiera con ellas. Esencialmente a nosotros nos gusta que la gente se entretenga tanto como nosotros cuando estamos sobre el escenario. Nuestro mensaje está dado básicamente por la música. Es algo así como ‘bailá y callate’, cosa que nuestro público lo entiende a la perfección”.

 

“Lo de Bares y fondas tiene que ver con nosotros mismos, con nuestra edad y con nuestro estilo de vida particular. –agregaba- Nuestra propuesta no apunta a cuestiones estúpidas, pero tampoco a historias intelectuales”.

 

Hay casos concretos de la dureza de la prensa para con los Cadillacs y su ‘Bares y fondas’: Vicentico fue literalmente atacado por un periodista de un diario que dijo que sus letras (especialmente la de Yo quiero morirme acá) eran muy malas. El simplemente respondió “ese tipo es un idiota”. En parte concordaba con los periodistas al afirmar que no todas sus propias letras les gustan. Pero solo una parte de ellas, porque los Cadillacs coincidían en valorar letras como la del excelente "La manera correcta de gritar". Así se seguía refiriendo a la cuestión de la letrística, aprovechando esta vuelta para tirar petardos contra músicos del ambiente:

 

En este país se tiene un concepto totalmente equivocado de lo que es una buena y una mala letra. La pauta es que la gente cree que Fricción es un grupo intelectual o que Baglietto es un buen compositor. No es así. Las letras de Los Twist son mil veces mejores que la de Fito Páez, por ejemplo. Son más inteligentes y describen la realidad mucho mejor. Creo que nosotros, por lo menos, no escribimos estupideces, que no decimos que está todo bien, que no somos ni Palito Ortega ni Soda Stereo”

 

 

Otra crítica que se acentuaría con el correr del tiempo es que su música era comercial. O sea: un producto calculado para vender y hacerse famosos. Luciano nos aclara la posición de la banda:

 

“No podés proponerte algo que pegue en la gente. Pega lo que pega porque es bueno o malo. Ojalá la propuesta llegue a la gente porque mata tocar para muchos. Nosotros siempre tocamos en lugares chicos, y ver gente tupida te hace sonar de otra manera”

 

Sin embargo, en la actualidad Vicentico le da algo de validez a aquellas críticas:

 

“ Eramos bastante idiotas, unos imbéciles, realmente retardados. No sabíamos tocar. Pero había algunas canciones rescatables, como Basta de llamarme así”

 

El tema que Gaby destaca fue una de sus primeras composiciones, escrito en 1985, luego de la muerte de su hermana Tamara por sobredosis. Eran momentos duros, y los golpes salvajes de la prensa le tocaban las fibras más íntimas.

 

Pero aquellos jóvenes Cadillacs eran legitimados por el interés que despertaba en su público (mayoritariamente joven) que en aquel momento era reducido pero muy fiel. Y la mejor forma de apoyar a sus ídolos fue colmando la capacidad de los pequeños pubs en que se presentaban todos los fines de semana y los Cadillacs respondían poniendo mucha energía sobre el escenario. Fue así como Gaby tenía para el lanzamiento del disco su brazo enyesado, producto de tirarse entre sus espectadores. Decía acerca de los recitales:

“Ser nueve es un quilombo para sonar y para tocar en escenarios chicos. Pero, a la vez, es copado cuando estás en un escenario grande, es copado el despliegue.”

“Nos interesa mucho la comunicación con el público en nuestros shows. Yo me tiro entre la gente para cantar con ellos.”

Sergio también contaba acerca de los shows y de su autenticidad: “Somos tipos absolutamente normales. Esto quiere decir, en términos generales, que no nos la creemos en absoluto. Hacemos música en un estado totalmente natural. Algo así como que no hay mucha diferencia entre los Cadillacs arriba del escenario y los Cadillacs caminando por la calle.”    

El resultado de ser tantos músicos tocando simultáneamente y el hecho de que ellos escuchen y estudien todo el tiempo diversos estilos se vio reflejado en su forma de elaborar los temas. Prestando atención al primer disco se nota que no se trata de un producto 100% Ska como muchos intentaron catalogarlo, y que su propuesta musical se diferenciaba a lo conocido por estas tierras.

 

“Eso de identificarnos con el ska viene más de la gente que de nosotros mismos. Entonces cualquiera hubiera esperado de nosotros un LP de ska, pero es más que eso” Y los Cadillacs tenían razón... En Bares y Fondas convive ese ritmo jamaiquino junto al soul y el beat, por hacer sólo una ligera síntesis.

 

“Estamos haciendo una música que está a muchos kilómetros y por eso escuchamos música de afuera. No es que copiemos –aclaraban- pero somos el único grupo que está oyendo música actual. Estamos pendientes y enganchados con lo que pasa ahora”.

 

La crítica a otras bandas del ambiente se reiteraría en muchas entrevistas. Rotman explicaba años después que “en esa época no nos bancábamos a nadie, no nos gustaba ni una banda. Salvo Los Redondos, Sumo que desde siempre era la banda que todos íbamos a ver aún antes de conocernos y a Melingo que fue el que nos produjo el disco”.

Había una gran verdad que nadie quería admitir: los Cadillacs habían llegado para refrescar el esquema musical argentino. Ni ellos, ni la gente que le daba corta vida, imaginaron en esos primeros tiempos que la fiebre se extendería más allá de las fronteras. Vicentico describe la realidad del momento y la postura musical invertida en Bares y fondas:

“Creo que hay una moda mundial que se sustenta en el revival, pero no aquí en Argentina. Actualmente es muy difícil inventar cosas nuevas. Todo es cíclico. Ves lo que pasa ahora con la psicodelia y es fácil suponer que en algun momento vuelva el rock sinfónico. En nuestro caso particular hay una realidad super tangible, –prosigue Gaby-  que es obviamente que nuestra música no es la del ’86. Pero sucede que nosotros nos volcamos a lo del ’60 porque es lo que nos emociona. Todo el material de esos años está cargado de energía, traducido en el modo de tocar como muy lleno de ganas. Por otra parte, esa música tenía una fuerte carga emotiva y un gran movimiento ideológico detrás. Ahora no hay grupos que marquen caminos.”

 

Mario resumía dicha propuesta en pocas palabras: “Quizá nuestro aporte en la música no sea muy grande, pero somos auténticos y mostramos un modo distinto de ser. A nosotros las modas no nos interesan; estamos más cerca del free jazz y de los años ’60 que del tecno. La música que hacemos está dirigida a todo el mundo, es sencilla y divertida, y si bien el disco está muy ensayado y tiene arreglos buenos, no tiene pretensiones de ser sofisticado”

 

Decía Sergio al respecto: “Con el tiempo los temas se van enriqueciendo, digamos que de tanto tocar y ensayar, sin querer ya no hacés puro ska, entran otras cosas, otros elementos, riffs o ambientes de jazz, mucho soul, sonidos nuevos que se meten. Pero lo único que queremos es tocar todo el tiempo, sin parar. Hacer temas lo mejor posible sin limitarse. Creo que así como evolucionamos este año va a ser siempre” ... y el tiempo demostró que así fue.

 

Pero sigamos en Agosto de 1986, momento en que se lanzaba el disco debut, y el cantante, a pesar de la escasa vida de los Cadillacs, rememoraba sus cercanos inicios sin olvidarse de los proyectos para los meses venideros:

 

“En realidad no hay mucha diferencia con lo que éramos al principio. Fundamentalmente porque somos sanos y nuestra sanidad pasa pasa por el hecho de ser auténticos con nosotros mismos y no creernos nada; pienso que nos parecemos más a los chicos que leen estas revistas (N. De R.: refiriéndose a Pelo, una publicación nacional dedicada a la música que, con 25 años de existencia, aun hoy sigue vigente) que a la mayoría de los músicos de rock. Lo que sucede ahora es que nos sentimos más cómodos y por consecuencia más tranquilos. No voy a negar que hay también un poco de asombro. El otro día cuando me pidieron un autógrafo, pensé que se habían equivocado”

“Sólo tocamos lo que sentimos, inclusive tenemos la idea de querer hacer todo un recital de covers que incluya, por ejemplo, temas de The Who, Marley, Specials o Jo Boxer. Es música de fácil recreación”.

“Queremos tocar para todo tipo de público y por largo rato. –comentaba a Magazine 220- Nos interesa brindar un espectáculo bueno. Entendemos que la etapa under es necesaria para todos los músicos que se precien de serlo”.

“Aun con el disco en la calle nos cuesta mucho pensar en el futuro. Grabamos y mató, si de ahora en más somos populares, mejor. Teníamos mucha calentura con grabar.”

“Si bien el primer disco no cubre las expectativas de alguna gente, si cubre las mías, porque al terminar de grabarlo yo estaba super-contento. Quizás hoy lo escuche y note partes desafinadas o errores técnicos, pero lo sigo sintiendo y creo que eran muy originales para lo que se hacía acá.”

 

 

 

 

 

VITO RIVELLI

Febrero 2002