(Primera entrevista de LFC para el Suplemento "Sí!" de Clarín, realizada por Javier Febre)

 

Nueve personas pueden ser pocas, suficientes o muchas; depende para qué se las quiera. Si se trata de armar un equipo profesional de fútbol, por ejemplo, habría un evidente déficit de dos jugadores, sumado a la imposibilidad de realizar cualquier cambio por un suplente. Pero, si hablamos de una banda de rock -y este es nuestro caso- cualquiera podría decir que nueve tipos son una multitud, de acuerdo con lo que se acostumbra ver.

 

Sin embargo, Los Fabulosos Cadillacs suman, precisamente, nueve. Respetando rigurosamente el orden en que se presentan, son: Vicentico (voz), Serguei (trompeta), Sergio (saxo alto), Naco (saxo tenor), Sr. Flavio (bajo), Vainilla (guitarra), Spiker (órgano), Fernando (batería) y Luciano (percusión). Meterlos a todos en un auto, un ascensor, un escenario o en nuestra redacción resulta... bueno, un tanto complicado...

 

 

- Ustedes deben tener frecuentemente problemas de espacio, ¿no?

 

- Siempre. A veces no son tan complicados y se pueden resolver. Pero también nos pasa que no cabemos en un escenario, por ejemplo, y nos pisoteamos, nos chocamos, se rompen las cosas y, en fin, terminamos sonando mal. Eso nos pasaba sobre todo al principio.

 

- ¿Al principio? Quiere decir que los Cadillacs ya tienen una historia...

- Bueno, son dos años. No es un toco, pero... bueno, son dos años. Al principio éramos seis. Después se agregaron Sergio, Naco, Fernando y...

 

- Y ahora les preocupa más sonar bien...

 

- No obsesivamente. Tratamos de sonar mejor que antes, pero sonar bien no es una virtud esencial de los Cadillacs.

 

- ¿Y cuáles son las virtudes de los Cadillacs?

 

- Otras. Creemos que lo que más se puede valorar de nosotros es que somos auténticos en lo que hacemos, que nos sentimos distintos a los demás grupos.

 

- ¿En qué se sienten diferentes?

 

- A antes de ser una banda de rock éramos amigos, desde chicos, somos tipos renormales... y no es condición para tocar en los Cadillacs ser buen músico; es más importante que tenga cierta afinidad con lo que somos nosotros. Podemos disentir en algunas boludeces, lo cuál es lógico, pero en lo esencial somos un grupo de amigos con muchas cosas en común. No somos tan profesionales como para decir "aunque éste tipo piense diferente que yo, tocamos juntos igual porque somos músicos profesionales". En ese sentido creemos que no nos bancaríamos que un tipo del a banda pensase distinto a los demás. Todavía no tenemos muy registrado todo esto de laburar con una agencia, sacar un disco y empezar a ser conocidos.

 

- No lo digirieron bien.

 

- En absoluto. La única diferencia es que ahora ensayamos.

 

- ¿Y antes no ensayaban?

 

- No. Tocábamos directamente, sin ensayar, lo cual se notaba bastante porque a veces sonábamos muy mal: como no somos grandes músicos que puedan darse esos lujos, imaginate lo que podía salir de todo esto.

 

- Bueno, pero supongo que habrán cambiado otras cosas. En general, cuando una banda graba su primer disco, sube un escalón bastante alto. ¿O no lo ven así?

 

- En realidad todavía no tuvimos mucho tiempo como para pensar en el significado de grabar nuestro primer disco. Lo que sí notamos es que grabar te da la posibilidad de escucharte. Entonces descubrís un toco de errores que cometés y los corregís. Si vos nunca grabás, nunca te podés dar cuenta de los errores, porque estás todo el tiempo metido en tocar y en divertirte tocando. La grabación te pule; pero ojo: el espíritu de la banda sigue intacto; una grabación no te puede cambiar la cabeza.

 

- Es frecuente escuchar que las bandas tienen que hacer cierto tipo de concesiones, sobre todo cuando grabás el primer disco. ¿Qué tipo de exigencias tuvieron que aceptar para grabar "Bares y fondas"?

 

- Es cierto lo que vos decís. Siempre escuchamso que fulanito transó, y todo eso. Francamente, nosotros no tuvimos ninguna historia: hicimos lo que quisimos, grabamos los temas que queríamos poner y, en fin... elegimos todo. A veces nos preguntan en qué transamos, y a nosotros nos agarra un poco desprevenidos. Si transar significa firmar un contrato con una compañía determinada para que ellos se encarguen de hacer lo que vos no podés, okey, entonces nosotros transamos. Pero ¿qué hay de malo en eso? Nosotros entendemos pro transar que vos cambiás tu cabeza, dejás de ser vos, para hacer o lograr algo. En ese caso, nosotros no transamos: Bares y fondas es el disco que queríamos grabar.

 

- ¿Y cómo es el disco que grabaron?

 

- En "Bares y fondas" hay de todo: hay ska, hay reggae, hay hasta temas que, para algunos, resultarán medio "bolerosos". Pero todos esos elementos están englobados por un estilo que podríamos llamar soul, del alma. Es música negra, pero tocada por blancos. A partir de ahí, los Cadillacs elaboramos otras cosas, tomando otros elementos que pueden venir del jazz, o de otro lado. Pero lo que hicimos, y queremos seguir haciendo, es básicamente una mezcla de soul, ska, reggae y todo lo que sea música negra.

 

- El disco está producido por Daniel Melingo. ¿Influyó mucho él en el resultado final?

 

- Lo que tiene de alucinante Dany, es que él es uno de los pocos tipos que produce un disco y no suena a Dany Melingo. El, además de saber un toco de grabaciones, mezclas y todo l oque hay que saber para grabar un disco, sabe un toco también de lo que es el sonido "rude boy", el sonido ska. Y no nos equivocamos con Dany: el superrespetó lo que nosotros queríamos hacer. Y fijate una cosa: nadie no los impuso como productor artístico; lo elegimos nosotros y la producción ejecutiva aceptó sin chistar.

 

- Todo parece estar muy bien con los Cadillacs. ¿O hay algo que esté mal?

 

- Como personas somos tipos renormales, que nso pasan cosas como las que le pueden pasar a cualquiera. Pero como músicos estamos pasando por un momento alucinante, en el que nada está mal. Probablemente haya cosas que estén mal y que se deban solucionar. Tal vez, en este momento, todo pasa tan a mil que no nos damos cuenta de algo que puede estar mal, pero que, seguramente, no es muy importante. Lo que sí es seguro, es que son muchas más las cosas buenas que nos pasan que las malas.

 

- ¿Pero no hay nada que les moleste?

 

- Hay cosas que están mal, pero no particularmente con los Cadillacs, sino con el ambiente en que se mueven los Cadillacs.

 

- ¿Qué cosas?

 

- El ambiente musical es muy jodido. Hay mucho egoísmo al cuete. Por ejemplo, a veces te encontrás que el dueño de un lugar donde tocás le calienta un pito que vos estés cómodo. Y no se da cuenta que si vos estás cómodo tocás mejor, y si tocás mejor la gente se copa más, y la cadena sigue. En cambio hay mucha gente que cree que pijoteando pavadas está cuidando su negocio, y no se da cuenta que, en realidad, lo está arruinando. También hay actitudes jodidas en algunso periodistas y algunos productores. A veces leemos notas donde se dicen cosas como "la banda tal sonó para el carajo" y todo eso. ¡Pero es superrelativo, loco! A lo mejor esos pibes son unos genios pero no tuvieron la guita para garparse un buen sonido, o, lo que es peor, el que tenía que garparlo los garcó. El espectáculo no depende exclusivamente de los músicos, y las cosas a veces faltan por culpa de otros, sober todo esto pasa con las bandas nuevas. Entonces no se puede aceptar que un tipo se ensaña de la manera que lo hacen algunos que saben valorar el talento. ¿Quién puede creer que a un músico le divierte estar arriba de un escenario sonando mal? Y además, si no hay bandas nuevas, ¿qué nos espera? Existe un movimiento de abajo que no nace con los productores, los lugares o los periodistas; empieza con las bandas.

 

- ¿Y la gente?

 

- Por supuesto. Y cada vez hay más gente que se copa con ir a ver a grupos nuevos. Y eso es resano: te moviliza mucho más que ir a una discoteca o hacer pavadas. Y la gente entiende eso. El hecho de que haya gente poniendo guita para que grupos como Cadillacs, Sobrecarga, Casanovas o Clap graben un disco, es un indicio claro de que algo está pasando. Ahora se habla también de la posibilidad de que nos editen y que vayamos a tocar afuera. En realidad, no pensamos mucho en eso todavía: hace tres semanas que salió el disco y es com oque estamos un poco mal acostumbrados a que las cosas pasen de otra manera. Si se da, nos morimos; nos recoparía ir a tocar afuera. Pero si pensamos que otros grupos con Soda, Zas y Virus ya fueron, ¿por qué descartar que podríamos ir nosotros?

 

- Ya que los nombran, ¿ustedes creen que fue importante que esas bandas existiesen antes de los Cadillacs, o no?

 

- No creemos que haya grupos que abran o cierren caminos, al menos, no acá.

 

- Bueno, pero no pueden negar que al menos la aparición de esos grupos dio un toque de atención para que la gente empezara a fijarse en otras cosas.

 

- En cierto modo es verdad lo que decís, pero tampoco hay que engañarse. Los grupos grandes, por llamarlos de alguna manera, no presentaron propuestas muy distintas. Ellos, en realidad, cambiaron la cara exterior de lo que pasaba, pero de ahí a decir que cambiaron todo hay un abismo. En la historia del rock mundial hubo muy pocas personas que cambiaron todo en un momento.

 

- ¿Quiénes?

 

- Morrison, con los Doors; Curtis, con la Joy Division, los Beatles y unos pocos más.

 

 

 (Suplemento "Sí!" de Clarín, 9 de Septiembre de 1986)

 

Transcripción

VITO RIVELLI

Marzo 2002