Obras 89

DESPUÉS DEL SHOW

LFC regresó con todo de la aparente inactividad, con un show contundente en el estadio Obras, donde presentaron oficialmente ‘El ritmo mundial’ y adelantaron algo de lo que se vendría. La noche comenzó con una versión instrumental de ‘El mensaje soy yo’ y finalizó con ‘Mi novia se cayó en un pozo ciego’. El público ovacionó cada momento de la fiesta, con una lista de temas elaborada a la perfección. Una vez más, Marcelo Fernández Bitar fue designado por Rock & Pop (¡qué dura tarea..!) para cubrir el evento. Estas son sus palabras:

LOS FABULOSOS CADILLACS

ESTADIO OBRAS

9 DE SEPTIEMBRE DE 1989

 

 

 

Apenas iniciado septiembre, tan cerca de la primavera pero aún con el invierno en todas partes, Los Fabulosos Cadillacs demostraron que –efectivamente- no dejarán de cantar, aunque todos digan que ‘La tierra es poco firme hasta para patear’. Porque el día 9 rompieron el hielo de la crisis, acabaron con el virtual impasse de los últimos meses y reventaron la capacidad de Obras, convocando a un público que desde el principio mismo (con un fondo de música de película, onda orquestal) no paró de mover los pies y bailar hasta morir.

 

Primero, un láser comenzó a preparar el clima, mientras sucesivamente fueron asomando los sonidos de una batería, una percusión, los teclados y finalmente lso vientos. A esta altura, el ‘Oh, oh, oh...’ de la gente era ensordecedor y sólo faltaba arrancar con el primer tema, que resultó ser –al igual que el último disco- ‘Es tan lejos aquí’. El público, por supuesto, cantando y disfrutando al mango. Eso sí, aunque la puesta de luces era muy buena, quizás el sonido era algo bajo (o le faltaba una contundencia acorde a lo que estaba pasando en el estadio). Enseguida llegó el viejo ‘Silencio hospital’ y aumentó la cantidad de saltos y pasitos ska, mientras que ‘Estoy harto de verte con otros’ trajo un poco de calma a este impresionante inicio.

 

 

Volviendo al material del LP ‘El ritmo mundial’, que finalmente se estaba presentando de manera oficial, llegaron ‘Más solo que la noche anterior’ y ‘Botella de humo’, todo tocado con gran fuerza y total entrega, trasmitiéndose desde el escenario un disfrute similar al de plateas y populares. De golpe, un corte, un coqueteo con el reggae (un clima increíble) y vuelta al último disco con el acusticón ‘Número 2 en tu lista’. Y después de ‘Muy, muy temprano’, el famoso dúo de ‘Vasos vacíos’, pero aquí sin Celia Cruz y con el público coreando sus partes. Impresionante y por demás elocuente. Por eso, para suceder a semejante diálogo y unión, ¿qué mejor que ‘Tengo solamente dos maneras de estar cerca del cielo’?

 

A este punto del show llegó la hora de mostrar algo nuevo. Muy lindo (y agotador) eso de desfilar todo ‘El ritmo mundial’ y algún viejo hit, pero ya era el momento ideal para contar en qué andan los Cadillacs actualmente. Una vez más, el asombro: Luciano bajó de su tarima y se puso al lado de Gaby, la sección de caños peló un ritmo alucinante y la guitarra atacó con todo. Así, alternándose la voz y acercándose a los Beastie Boys, demostraron que serán los primeros en adaptar con originalidad y convicción el rap al castellano.

 

De pronto, sólo quedó flotando un acorde de órgano entre Hammond y Farfisa, el láser rojo cubrió todo y el clima no podía ser otra cosa que la introducción a ‘El genio del dub’, que tuvo una muy buena versión. Y tras el pegadizo ‘Siempre me hablaste de ella’ llegaron un par de enganchados: ‘Twist y gritos’, ‘Aún los escuchamos cantar’ y ‘Conversación nocturna’, donde por fin subió el volumen. Ya todo parecía indicar que se venía el final, pero llegó una nueva sorpresa, sacada a todo lujo de la manga: un cover del célebre ‘Mensaje para vos Rudy’ que marcó el inicio del furor del ska en Inglaterra del ’77, abriendo el camino para UB 40, Mandes y Bad Manners. Impecable, y el pie ideal para ‘Yo quiero morirme acá’, ‘Yo te avisé’ (con uno de los mejores momentos del láser), ‘Belcha’ y –ahora sí- el cierre con ‘Revolution rock’.

 

Obviamente, todos quedaron en estado de shock, pero aún faltaban los bises, así que la gente largó el canto futbolero del ‘Oh, Fabulosos, el sentimiento no lo puedo parar’, y la recompensa llegó con ‘Te tiraré del altar’ y ‘Mi novia se cayó en un pozo ciego’ (en versión a todo láser).

 

 

Atención con un dato: el estadio no se llenó sólo con los seguidores de la época de ‘Yo te avisé!!’, sino que también había una nueva camada de fans (muchos con increíble look propio del rap –o sea Luciano-), lo que ratifica la vigencia del fenómeno de Los Fabulosos Cadillacs a tal punto que sería imposible afirmar que –de alguna manera- el furor está comenzando a tomar nuevas fuerzas y de dimensiones insospechadas. Ya han sobrevivido la relativa inactividad de 1989 y la postergación de una gira latinoamericana que debió hacerse hace varios meses, así que ahora sólo será cuestión de bancarse sucesivos shows por el Gran Buenos Aires (con la irregular convocatoria que implican estos tiempos), salir a Centroamérica y explotar al máximo el próximo verano. Si a esto le sumamos un nuevo disco cuyo único aperitivo (el fulminante ‘El mensaje soy yo’) cautivó al público de manera similar a ‘Revolution rock’ en 1988, la conclusión es que los espera un grandioso 1990.

 

 

 

MARCELO FERNÁNDEZ BITAR

Revista Rock & Pop

Octubre 1989

 

Transcripción

VITO RIVELLI

Enero 2003