Disco número 4

EL SATANICO DR. TARANTO

 

“Quedó todo feo, mal interpretado... Mi voz está sin límite. Puro quilombo, y no quilombo bien, sino una energía descontrolada. Había mucha presión interior, no poder parar con la merca, no poder parar de chupar, no poder controlar lo que hacés...” Vicentico, Agosto 2000.

 

 

Apenas una semana más tarde de la presentación de Obras, los Cadillacs se dispusieron a grabar su cuarto LP en los Estudios ION, y nuevamente bajo la producción de Mario Beuer y de ellos mismos. Así describía Vaino el proceso:

 

“En los Estudios ‘Del Cielito’ hicimos una maqueta con todos los temas... como veinte bases, y luego elegimos once. Básicamente, lo que hicimos fue grabar todas las bases en ‘Del Cielito’ para poder hacerlos tranquilos, porque ahí tenés el estudio todo el día, y no hay problemas de horarios. Después hicimos las voces, caños y músicos invitados en ION, y en realidad íbamos a mezclar en ION, pero convenía hacerlo de corrido en Panda” 

 

Por aquellos días sólo hablaban con la prensa de proyectos y de la ‘excelencia’ del inminente disco... Pintaban el cielo color de rosa, ocultando que estaban transitando una etapa difícil: a la crisis económica, que los afectó al no poder tocar seguido y al vender pocos discos, se le suma la expulsión de su manager Alejandro Taranto. A él le dedicaron la canción que a su vez funciona como título del nuevo disco: El satánico Dr. Cadillac.

 

Ya en la actualidad, Vicentico recuerda lo ocurrido una década atrás: “Nuestro manager de aquel momento decía, después de nuestro segundo disco que había pegado mucho ‘Che, parece que no está funcionando, no suena el teléfono como antes, muchachos’. Y nosotros pensando ‘¿qué hacemos...?’, con una preocupación de verdad por lo que decía un salame que no tenía idea de nada. Ahí se nota que creíamos todo, aunque tampoco éramos nenes que decíamos ‘ah, bueno, hagamos un disco’. Era ‘andá a la concha de tu madre’ pero quedarte pensando. Haber echado a ese manager, fue nuestra primera decisión de ser profesionales.”   

 

El LP, de 11 canciones, es un claro muestrario de este período que transitaban los Cadillacs. Era extraño, porque ya habían superado la etapa de banda nueva, y todo parecía haber quedado ahí ahora. Si de alguna forma se puede buscar un adjetivo que califique el momento, el más acertado es el de ‘caótico’.

 

Como no podía ser de otra manera, ellos hablaban muy bien del disco en su salida. Pero tiempo más tarde coincidirían en colocarle un imaginario rótulo de ‘Peor disco Cadillac de la historia’. Sin embargo, los fans de la segunda camada (pos-Matador), y algunos de ésta, se encargaron de hacer propias cada una de las canciones, desestimando la opinión de sus creadores e intérpretes.

 

La portada del LP consiste en un fondo negro, cruzado con rayas rojas, sobre el que se coloca una gran foto de la banda a pleno, mostrando una mixtura de su historia cercana: estrictos trajes, gorritas de béisbol, rostros enojados, anteojos negros, poses forzadas. El que más se destaca en la imagen, como muestrario del aquel presente de la banda, es Luciano Jr. con un gran colgante de Mercedes Benz (¿Lo habrá ‘tomado prestado’ de un camión de trasporte?).

 

El guitarrista Cadillac además de ser flamante arquitecto junto a Mario, oscilaba entre su función de músico y de manager, ocupando el lugar que dejó Taranto. En una entrevista para la revista Rock & Pop aportó detalles sobre aquella sesión de fotos que ilustra el disco:

 

“La verdad es que lo hicimos en un sucio río argentino. Después se hizo como un trabajo con aerógrafo para la parte del cielo y el paisaje. El agua es real: nos metimos con ropa y todo.”

 

El tecladista Mario Siperman, al describir técnicamente la grabación, otorgaba gran importancia al lugar que ocupan los caños y el teclado:

 

“Si bien es el más variado de todos en cuanto a ritmos, creo que los temas tienen algo en común por haber sido compuestos todos juntos. Puede ser que los teclados se noten más que antes, pero yo creo que los que más se destacan son los arreglos de caños. Digamos que hay un cambio bastante grande en cuanto a los arreglos de teclados y de caños. Es un disco con otro concepto de sonido; la batería suena completamente distinta y las percusiones son electrónicas o con tumbadoras y bongós, de acuerdo a cada tema.”

 

Como ya es moneda corriente, colocaron un cover en este disco, con la característica especial de ser el único ska presente: Rudy (un mensaje para vos). “Tocarlo es algo que ya hicimos hace mucho –relataba Vaino-. Acá lo incluimos un poco por nostalgia y también como homenaje al ska y los Specials. Es el único ska del disco y es como que sintetiza todo lo que fue para nosotros el ska. Aparte, es un tema que nos pegó muchísimo cuando empezamos”.

 

La canción formó parte del simple de difusión, que fue completado por el primer corte: ‘El mensaje soy yo’, el tema más rappeado en la historia Cadillac, vocalizado por Gaby y Luciano, quien mostraba una presencia cada vez más fuerte en la banda. La letra era otra clara respuesta a las críticas que atacaron al grupo en su corta vida, un recado de rebeldía adolescente. La música es una base electrónica acompañada con el ritmo de los vientos y decorada por algunos toques de scratch.

 

Desde el título mismo (basado en ‘El satánico Dr. No’), los Cadillacs dejan ver su amor por el cine, que queda sellado también en otros pasajes, como ‘Mi nombre es Travis’ inspirado en el personaje que interpretaba Robert De Niro en ‘Taxi Driver’.

 

Fiebre ’90 funcionaba a manera de intuición de la década que ya comenzaba, y mostraba el deseo de los Cadillacs de seguir rompiendo esquemas. Adelantaban la avanzada por el continente, aunque esto recién se concretaría muchos años después: “Soy un cóctel Molotov, peor que una bomba. No podés callar mi voz, ni cambiar mi idioma.. Pisando fuerte, marcando el paso latino”.

 

 

VITO RIVELLI

Enero 2003