Multitudinario show en la 9 de Julio

EL MENSAJE SON ELLOS

 

 

Diciembre de 1989, fue el mes en que al fin arribó a las disquerías el cuarto disco de Los Fabulosos: ‘El satánico Dr. Cadillac’ y en que lo presentaron multitudinariamente en Capital Federal.

 

Esto resultó un empujón para los Cadillacs, que habían soportado un alicaído año por la crisis económica. Entre los golpes más duros fue el de no poder salir al exterior: tenían planeada una gira por Centroamérica para estos meses que, finalmente, se pinchó. Pero la situación tocaba a todos: Charly García y Soda Stereo pudieron salir, pero sólo hicieron un tercio de las presentaciones previstas. Tal vez la falta de shows fue la principal causa de la ruptura Taranto-Cadillacs.

 

 

“Todo se precipitó por la crisis –afirmaba Gaby-. No poder armar toda la conquista continental le pegó más a él que a nosotros. También hubo boludeces como el dinero y cosas como una vuelta de los roles y las funciones. Sin Taranto pasamos a ser un poco más adultos. Nos sacaron la red. Ahora tenemos una noción real de lo que está pasando.” 

 

Mientras, las calles porteñas se encontraban empapeladas con afiches que anunciaban una próxima actuación del grupo, presentando su nuevo trabajo. La cita fue el 8 de Diciembre, con entrada libre y gratuita, en la ‘9 de Julio’, la avenida más ancha del mundo. Pero no era un recital cualquiera, porque era la primera vez que hacían una presentación tan pronta de un disco, y encima, para 100.00 personas.

 

“Lo bueno fue presentar el disco justo cuando salió –decía Mario-. Lo normal es hacer un gran recital por lo menos seis meses después, pero aquí tuvimos la posibilidad de hacerlo el mismo día que salió el disco. Era ideal. Hay grupos que festejan la edición de un disco nuevo con una fiesta para los amigos en una discoteca. Nosotros, en cambio, hicimos un recital para todo el mundo.” 

 

La organización corrió por cuenta de la Subsecretaría de la Juventud, y la banda aceptó porque estaba lejos de tener un contenido político. Y, dicho sea de paso, no estaban en situación de rechazar semejante ofrecimiento en una época tan difícil para todos. Mario relató cómo se dio:

 

 “Cuando se planteó, lo hablamos entre todos y primero dijimos que no, pero cuando vimos bien de qué se trataba, aceptamos. Ni siquiera el afiche habla de algo partidario ni nada por el estilo. Se encaró como una fiesta y un recital de los Cadillacs”

Iban a ser teloneados por Rocco Granada (el italiano que por esos días arrasaba con su hit ‘Marina’), pero el fallecimiento de su padre hizo que se suspendiera. La presentación de ‘El satánico Dr. Cadillac’ fue un éxito, uno de los picos más altos de popularidad alcanzado por el grupo. Es bueno recordar que el 30 de enero de 1988, en pleno furor ska, habían juntado 25.000 personas. Pero esta vez, fuera del catálogo de ‘banda de moda’, delante del escenario montado en 9 de Julio y Arenales se habían concentrado el equivalente a cuatro Velódromos llenos. El Vaino no salía de su asombro por la convocatoria alcanzada:

 

“Creo que ni siquiera hubo tiempo de reaccionar ante lo que habíamos vivido. Al día siguiente, por ejemplo, nos encontramos a las seis de la mañana para tomar el alíscato a Montevideo y todavía estábamos excitados y no lo podíamos creer. Me acuerdo que al llegar al escenario nos decían que había muchísima gente, pero no lo podíamos imaginar. Una cosa es ver tribunas llenas en una cancha de fútbol, pero es muy impactante ver la gente abarcando todo el ancho de una avenida como la 9 de Julio. ¡Hasta había gente detrás del escenario porque la pantalla de video se veía de los dos lados!”

 

Los Cadillacs iban despidiendo los ’80 en la ciudad de Clorinda, con lo que fue el último show del año. Allí celebraron Navidad arriba del escenario, casi todos cantando y llorando emocionados después de haber consumido ácidos, según relataba Vicentino hace poco tiempo.

 

 

VITO RIVELLI

Enero 2003