DEL ESTADIO AL TEATRO

 

Para el otoño ’91, los Fabulosos ya estaban dispuestos a salir de la inactividad y presentar ‘Volumen V’ en Buenos Aires. Esta vez no pudo ser Obras: no podían realizar esa inversión y arriesgarse a que saliera mal. A juzgar por las escasas ventas del injustamente ignorado disco (como tiempo más tarde coincidirían varios medios) debían bajar un escalón y presentarse en un lugar más reducido.

 

Así fue como el anuncio citaba a la gente a concurrir el 12 y 13 de Abril al Teatro Coliseo, situado en la calle Marcelo T. De Alvear. Y que mejor anticipo de lo que sería el show que otro recital en vivo, para la prensa y amigos.

 

 

El 14 de marzo, en el Teatro Santa María (a cuadras del Coliseo) mataron dos pájaros de un tiro: mostraron qué estaban preparado y festejaron sus seis años de vida. Ese mismo día, pero en 1985, debutaron en Buenos Aires tocando en Blues ante treinta personas. Esta vez el auditorio estaba conformado por unos 300 invitados, que escucharon por primera vez en vivo las canciones de ‘Volumen V’, intercaladas con los temas de siempre.

 

El sonido para aquella ocasión fue descrito en una crónica como ‘espantoso’, por pifies en la sincronización de los músicos sumados a la mala acústica de la sala. Sin embargo, a lo largo de 70 minutos, cumplieron con su objetivo: festejar con música y amigos.

 

 

Un mes más tarde finalmente volvieron al ruedo y se presentaron en el Teatro Coliseo. Entre la presentación del viernes y el sábado lograron sumar unas tres mil personas, una cifra poco despreciable que indicaba que los Cadillacs no habían muerto (como muchos pensaban). Es más: la calificación de las revistas colocaron el recital por encima del nivel medio.

 

Siendo las 23 horas los Cadillacs aparecieron en el escenario acompañados por la música característica del Agente 007. En el fondo, y a modo de escenografía, sobresalía una bandera blanca con un gran mapamundi que presentaba en su interior las siglas del grupo. ‘Mi novia se cayó en un pozo ciego’, ‘Silencio hospital’ y ‘Botella de humo’ fueron los tres temas enganchados que eligieron para abrir. Después un agitado Vicentico (de tanto saltito) saludó a la concurrencia e invitó a Gamexane al escenario para una potente versión de ‘Los olvidados’ y ‘Número dos en tu lista’, con simpáticos arreglos propios de los años ’60.

 

 

A esta altura la gente ya colmaba los pasillos y los fervorosos fans subían a bailar sobre las butacas (hasta que aparecía algún botón del teatro). Mientras, los Cadillacs desde el escenario demostraban credibilidad con una fusión de ritmos que distaba de su primeros tiempos ska y servía de señal de lo que vendría.

 

La grilla de temas, pensada inteligentemente como una combinación de sus cinco producciones discográficas, fue muy efectiva, y prosiguió con ‘La manera correcta de gritar’, esta vez con estribillos hardcore y unos interesantes arreglos de caños.

 

 

Siguieron con ‘Planeta Cero’, un psico beat pegadizo, y al finalizar Gaby le da la bienvenida a otro invitado: Martín ‘La Mosca’ Lorenzo, quién también participó del último disco. Con él interpretaron ‘Vasos vacíos’, ‘La chica de los ojos café’ y ‘Contrabando de amor’. El pelilargo percusionista ‘decadente’ seguiría sumándose a lo largo de la noche para otras canciones.

 

‘Conversación nocturna’ fue uno de los puntos más altos de la noche. Mario aprovechó la oportunidad para lucirse con un impecable solo de teclado. Mientras, la banda interactuaba con las cámaras de filmar ubicadas en varios sectores, que registraban el show con el fin de editar un Video Home.

 

 

Antes de iniciar el mini-segmento en homenaje al ex-Cadillac Luciano, el público comenzó a pedir ‘Belcha’, hecho que se reiteraría a lo largo de una década. De todas formas allí estaban los nuevos ‘Caballo de madera’, con la misma fuerza que en el disco, y ‘Tanto como un Dios’, donde Flavio sobresalió con su línea de bajo.. Enganchadito llegó ‘Galápagos’, tema caribeño de ‘Bares y fondas’ que aportó algo de tranquilidad.

 

La fiesta se remontó de la mano de ‘Te extraño’, cover del tema de los Rolling Stones que en manos de los Cadillacs pierde un poco su estilo ‘disco’ para convertirse en un rap. El rasgueo de guitarra del Vaino en este tema es destacable. No podía faltar un adelanto de lo que se traían entre manos... así sonaron los ritmos caribeños de la mano de ‘Sopa de caracol’, cover aun inédito del tema de Wilkins.

 

 

Comenzaron a sonar una serie de sonidos y efectos extraños que crearon el clima para ‘El genio del dub’, donde Gaby arenguea al público haciéndole repetir lo que coreaba. Como aditivo también incluyó un breve fragmento de raggamufin en manos de Sergio Rotman. Mientras los ecos del genio sonaban aun en la sala, el homenaje a Sumo, la banda que más influenció a los Cadillacs, quedaba sellada con un cover: ‘El reggae de paz y amor’.

 

El tema que marcó su habitual ‘despedida aparente’ fue ‘Revolution rock’’. Mientras sonaba, la sección de caños dirigida por Sergio intentaba coordinar pasos de baile, como lo hicieron a lo largo de la noche, arrojando resultados dispares.

 

 

La vuelta al escenario de los Fabulosos no se haría esperar demasiado. Los temas elegidos para el primer bis fueron ‘El satánico Dr. Cadillac’ y ‘Monkey Man’, cover del tema de The Specials. El segundo bis, y la despedida final, fue con ‘Demasiada presión’, el broche de oro de la noche.

 

Bajo el título de ‘Gorditos a los saltos’ así abría su crítica del recital la revista Pelo: “Por más que algunos hablen, los gorditos no están acabados ni mucho menos. Aunque hay que reconocer que ya no producen la misma locura que años atrás: poco menos de tres mil personas los vieron entre el viernes y el sábado en el Teatro Coliseo.”

 

 

La revista Rock & Pop envío a Marcelo Fernández Bitar, quien cerró su crítica con un análisis del presente del grupo:

 

“Esta banda tendrá sus limitaciones pero ésa no es la cuestión fundamental porque el acento –por suerte- lo colocan en el sentimiento y no en el virtuosismo inútil. Quizás sean una banda más. Quizás no pasen de ser un grupo de catálogo. Pero en esta época de transición del rock en Argentina, son lo único destacable de la camada del último lustro. Y su potencial es inmenso.”

Haciendo click aquí podrás bajar en exclusiva un video de este recital que muestra el momento en que los Cadillacs homenajean a Luca Prodan y los suyos haciendo una versión de "El reggae de paz y amor"

 

 

 

VITO RIVELLI

Mayo 2003