Cadillacs en Distrito Federal

Dulce-ácido



    Más de cincuenta mil personas reunidas bajo un mismo lugar,excesos de baile, pisotones y música fabulosa fueron los elementos que se conjugaron el domingo 28 en el foro Sol, cuando Los Fabulosos Cadillacs nos entregaron algunas de sus canciones con cierto sabor a despedida.

    No creo que haya sido yo el único que notó algo de melancolía esa noche; aunque Vicentico y el combo fabuloso se mostraba alegre, en sus palabras entre canción y canción el Conde nos dejaba ver entre líneas el futuro de esta banda que durante más de 17 años se ha ganado el corazón y el cariño de su público.

    Así pues, haciendo un fugaz recorrido a través de su discografía, los Cadillacs nos endulzaron los oídos con hermosas versiones de CJ, Saco azul (acompañados por Valeria Bertucelli), La vida, Los condenaditos, El aguijón, Vasos vacíos, entre otros.

    Tal vez el repertorio fue similar en todos los lugares que los Cadillacs visitaron en esta gira, quizas los roces entre los integrantes de la banda sean mas fuertes de lo que pensamos, mas sin embargo hubo algo que caracterizó estos conciertos (al menos los que yo presencié) y eso fue la energía y la juventud que transmitieron los argentinos mientras tocaban. A mí me daba la impresión de que trataban de sacarle el mayor provecho a todas y cada una de sus presentaciones, como presagiando que tal vez esta experiencia no se repetirá...al menos por mucho tiempo.

    En lo personal, el último concierto en el Foro Sol tuvo para mí una mezcla de sensaciones que estoy seguro, muchos de los presentes han de haber experimentado. Por un lado, sentía una tremenda alegría y unas ganas enormes de no parar de bailar al son de la batucada, de los ritmos tan eclécticos y la peculiar voz rasposa de Gaby, pero por otro, las lágrimas se me salían sin poderlas contener al pensar que tal vez este sería el último concierto que pudiera presenciar. La verdad no puedo, o no quiero asimilar algo que es evidente, pero el solo pensar que ya no viviré esa sensación de felicidad, de libertad, de melancolía que transmiten los Cadillacs en concierto me deprime muchísimo. LFC para mi es algo más que un grupo de gordos que tocan, ahora es toda una forma de vida. Gracias a los Cadillacs he conocido personas maravillosas, no solo de México, sino de Argentina y muchos otros lugares más. Gracias a las íntimas y profundas melodías de sus discos he podido desahogarme de algún amor mal pagado , de un amigo que se fue, o hasta de una perra querida que
murió. Los Cadillacs forman una parte de mi corazón, y tal vez suene cursi o idiota, pero estoy seguro que tú, que estás leyendo esto, en mayor o menor medida entiendes lo que te trato de explicar con estas palabras.

        Así que con esta excusa de reseña, que terminó siendo una catársis de mi parte, quiero agradecerles a todos por los días tan maravillosos que viví con ustedes, y que esta amistad que unieron los cadillacs, no lo separe ni la muerte. Un abrazo enorme para todos mis amigos fabulosos de México, Argentina, Chile, EEUU, Costa Rica y España por compartir esos momentos tan íntimos, desmadrosos y alegres, y sobre todo, gracias a los Cadillacs por su música que
cruzó las fronteras y los corazones de todos nosotros sus seguidores. Gracias Gaby, Flavio, Gerardo, Daniel, Ariel, Mario, Sergio, Fernando R., Fernando A,  Luciano, Naco, Gustavo, Pablo, y todos aquellos que fueron, son y serán parte de los Fabulosos Cadillacs, gracias de nuevo por crear unos discos increíbles y unos recitales maravillosos. No se si a ustedes les ha pasado esto: que se duermen, tienen un sueño...se despiertan, y vuelven a soñar desde donde concluyó el primer sueño...a mi si, y espero que a Uds. Cadillacs también. Que esto no sea más que el comienzo de otro sueño...otro sueño Fabuloso.

    CADILLACS POR AHORA, FABULOSOS PARA SIEMPRE...
 

Christian Martínez de Luna

Abril 2002, DF