Músicos argentinos que cobran en dólares
"Flaco, no te sobra una moneda?"

(...) LOS FABULOSOS CADILLACS

La gira. Puerto Rico, Estados Unidos, México: una gira más para LFC, acostumbrados a los viajes y los estadios llenos. En el Distrito Federal mexicano, por ejemplo, tocaron frente a 60 mil personas en el Foro Sol, con Mimi Maura y los locales Kinky como teloneros. Lo de los Cadillacs en esas tierras es cosa seria y el guitarrista Ariel Minimal no puede ocultar su sorpresa, aunque ya esté acostumbrado: “No tenemos disco nuevo sonando, ni siquiera compañía discográfica, pero la gente se enloquece”, afirma. “El merchandising que hay en México es alucinante: vasos de tequila, tazas, llaveros, setecientos millones de remeras. Todo trucho, por supuesto. Los puesteros te regalan remeras y casi que viajás con ellos, porque van atrás del micro de la banda. Yo soy de guardarme las remeras, las pulseras y collares que tiran al escenario, porque alguien está desprendiéndose de algo propio sin saber siquiera si te va a llegar. En Mexicali, en la frontera con Estados Unidos, al pie del escenario había cuatro gordos barbudos con remeras amarillas que decían ‘Minimal está poseído’. Y después me regalaron una a mí.”
Vamos a la ruta. “Hace quince años que los Cadillacs tocan en el exterior, no es para traernos los dólares... Es medio trucho que se digan cosas así. Los Cadillacs somos top, ¡somos ‘Super M 2002’! (risas). Tenemos todo lo que una banda grande como ésta se merece. Para los tramos largos viajamos en avión, pero preferimos los micros porque viajamos más distendidos. Algunos tenemos una pequeña fobia a volar. Si me dan la opción seis horas de micro contra media de avión, elijo el micro.”
No llores por mí. “Algunos nos preguntaban sobre la situación argentina y parecían estar levemente al tanto de la crisis. Pero, en realidad, no somos de tener demasiado contacto, estamos en nuestro rollo y no paramos demasiado en ningún lugar. Curtimos el tiempo entre nosotros, salvo que nos encontremos con grupos amigos como Maldita Vecindad.”
3,50 a 1. “Teníamos que gastar en dólares porque ganábamos en dólares. Los tres primeros días nos agarrábamos la cabeza, después nos acostumbramos. Al final me deliré y me compré unos discos japoneses que estaban a 30 dólares. Cuando volví a Buenos Aires me quería matar, pero ya los había comprado. Hay un montón de gastos o compras que ya no hacemos, pero comer o tomar un taxi es inevitable y eso hay que pagarlo al precio que esté. No es que iba a comer sushi: una hamburguesa con una gaseosa nos costaba diez dólares y una comida regular, lo mismo que acá cuesta comer en el Alvear. Pero uno trata de no pensarlo para que no le caiga mal la comida.”

 

Entrevista de Roque Casciero

Página 12

(Junio 2002)