MUSICA: ENTREVISTA CON MIMI MAURA

La hija de la lágrima

La cantante boricua habla de Frenesí, el disco que grabó con su banda durante la agonía de su padre, el intérprete Mike Acevedo. "De él heredé el bolero", dice.

EX HEAVY METAL. EL PRIMER GRUPO DE MIMI FUE ASI ALARMA, DE ROCK PESADO. BAUTIZAR A LA BANDA MIMI MAURA FUE IDEA DE SU MARIDO, EL EX CADILLAC SERGIO ROTMAN. (Foto: Néstor Sierra)


    Apasionadas e intensas. Son las palabras que elige Mimi Maura para definir las canciones de su nuevo disco, Frenesí, que en el verano estuvo presentando con la banda que lleva su nombre en Niceto. Pero además, son los dos adjetivos que a la cantante puertorriqueña mejor le caben.

    Está vestida de blanco, con una blusa calada y un pantalón imitación bombacha de gaucho ("me lo regalaron para mi cumpleaños", explica). Curiosa elección, casi naïve, la de su ropa, opuesta al negro sobre rojo con que aparece en la tapa del disco, con letras doradas. O a los colores fuego que suele lucir en sus conciertos. Aunque en el recital de The Wailers en Obras, donde cantó un tema con los teloneros Dancing Mood (uno de los desprendimientos de los Mimi Maura), también estaba de blanco.

    Se ve que Midnerely Acevedo —el nombre que le pusieron un 19 de febrero hace 32 años en su Puerto Rico natal—, es una mujer acostumbrada a cruzar fronteras. Instalada en la Argentina hace ocho años, vivió mucho tiempo en Estados Unidos: "Cuando eres una persona que vivió en muchos lugares, siempre terminas extrañando y siendo extranjera", dice. Pero además, entra y sale de las cuestiones personales con asombrosa naturalidad. Así pasa del doloroso tema de la muerte de su padre, el cantante de boleros Mike Acevedo, como de su relación con su marido, el saxofonista Sergio Rotman (ex Cadillac, actual Mimi Maura), de su hijo Leroy, la elección de las canciones o su pasado heavy metal.

    Antes de la entrevista, cuando el fotógrafo enfocaba con su cámara a Mimi, Rotman se acercó a controlar que todo estuviera bien. Más tarde, la charla empezó en el primer piso de un bar en una esquina de Palermo Viejo. "Estuvimos preparando este disco durante más de un año. Lo grabamos entre octubre y noviembre en El Saltito, que queda en Núñez, muy cerca del barrio donde vivimos, Vicente López. Son once temas originales, hechos por miembros de la banda.


    Ya no hay más temas de tu papá, como en los discos anteriores.

    No, no. Este disco, a diferencia de los demás, no solamente no tiene ningún cover, ningún tema en inglés, sino que además no tiene ningún bolero de Mike. Sí integramos un bolero que yo hice en tributo a él, Soñando milagros. Pero, en general, lo que me gusta más del disco es esta mezcla de géneros. Experimentamos con lo caribeño, pero también es muy rock nacional.

     ¿No incluir canciones en inglés tiene que ver con hacerlo más nacional?

    Sí, un poco. Los otros discos también eran nacionales porque siempre hicimos música para el público de acá. Pero nos parecía bueno que fuera distinto y no tener que contar con un hit como Yo no lloro más, que cantaba la Lupe en los 60. Este disco no cuenta con ese tipo de hits. Todas las canciones son muy apasionadas y muy intensas, están relacionadas con la existencialidad, la muerte, la vida. Yo lo viví muy intensamente porque pasé por la agonía de mi padre mientras grababa el disco. Mi padre se estaba muriendo en el hospital y lo fui a visitar....

     ¿Cuándo falleció?

    Enero 6. Tenía 74 años y fue una muerte larga y bastante sufrida. Así es la vida ¿no? Pero justo pasó en el momento en que estábamos grabando, así que fue muy fuerte. Yo tuve que viajar y seguir tocando. Lo que más me unía a mi padre era la música, así que era algo que tenía que seguir haciendo. Nunca quise quebrarme por ese lado.

    Mimi cuenta que su padre estaba por venir a la Argentina, que estaba viviendo en Florida, Estados Unidos, y que recién en los últimos días "se hicieron amigos" Mike y su madre, que "se habían divorciado desde que yo tenía catorce años y terminaron medio... como terminan las parejas, un poco peleados. Pero después de tantos años, terminó siendo la amiga que le quedaba. Y él le había confesado a mi madre que estaba un poco cansado de vivir así, en la soledad. Lo único bueno fue que tuvo la oportunidad de que vernos juntos por primera vez a los seis hermanos. Eramos de distintos matrimonios y nunca habíamos estado todos juntos. Así que se tuvo que enfermar nuestro padre para juntarnos. Fue muy impresionante".

    No solo la música heredó Mimi de su padre, "que también dibujaba y pintaba paisajes. Era muy creativo". Entre sus pasiones más secretas está la escultura: "Hice una de Sergio y otra de Leroy". La plástica, explica, fue un camino posible. Hasta llegó a estudiar Artes en la Universidad en Puerto Rico. "Tuve que elegir entre un arte que era para afuera y otro para adentro. Y dije: a los cuarenta voy a volver a hacer escultura".

    Otra asignatura pendiente que piensa cumplir es un disco de boleros que se llamará Cortavenas. Pero ahora "a los temas de Mike les estoy dando un descanso porque me pegan fuerte. Estoy pasando por un momento de pensar, tomar decisiones, volver a recordar mi pasado, mi futuro y mi presente. Y se junta con que estamos sacando un disco increíble, en el que sigue habiendo un poco de reggae, un poco de ska y un bolerazo".


    ¿Pasar del sello propio (Canary) a grabar con Sony les quita independencia?

    Es muy importante tener alguien que haga que la música le llegue a la gente. Nosotros seguimos siendo, de alguna manera, independientes. Pero ellos nos editan este disco. Es otro tipo de negociación que se hace hoy en día con las compañías, porque ha cambiado mucho el negocio. Pero estamos muy contentos de trabajar con Sony, porque ya estuvimos solos y ya sabemos lo que es ir y vender los discos y cobrarlos. Eso no lo puedes hacer en toda Argentina.

 

    En abril, los Mimi Maura tocarán en el Festival de San Pedro. Y luego van a estar presentando el disco. El show que dieron en Niceto el Día de los Enamorados empezó más tarde que de costumbre, confiesa Mimi, porque "jugaba San Lorenzo. Y Sergio se nos fue a la cancha".

    Hay un tema del disco, (Cuando llegará) El fin del mundo, que firman padre e hijo Rotman. Sergio dijo que surgió de las charlas con Leroy.

    Es que nuestro hijo tiene muchas ocurrencias. Es muy sociable y muy personal. Siempre tiene sus curiosidades y el tema empieza con preguntas que él le hizo al padre. Entonces, el padre hizo una canción con ellas. Le preguntó dónde están los ojos del viento , cuándo va a salir la luna, y cuándo va a llegar el fin del mundo.

    ¿Cómo funciona esta sociedad matrimonial y laboral?

Puede ser que a muchas parejas les traiga problemas. Yo siempre estuve relacionada con la música, tuve experiencias de trabajar con algún novio músico y nunca me había ido bien en ese plano. Pero increíblemente, con Sergio donde mejor nos llevamos es haciendo música. Yo siempre lo respeté a él y él me respetó a mí musicalmente, y nos admiramos cuando componemos, cuando cantamos o trabajamos juntos. O sea, eso es bien importante porque hay alguien en que uno se respalda.

    Cuando se conocieron (en un recital de los Fabulosos Cadillacs en Puerto Rico), ¿te enamoraste cuando lo viste tocar? ¿O él se enamoró de vos y te persiguió?

«él me estuvo persiguiendo (risas). Yo me tuve que hacer un poco la difícil porque si se la haces fácil no los conquistas. Además, tampoco era algo que esperaba. Pero fue mágico. Y yo todavía no lo creo y él tampoco. Igual, está bueno que la gente deje que le sucedan estas cosas y se atreva.

    Rotman no sólo la conquistó, sino que además la trajo a la Argentina para cantar. Y "le gustó la idea de que la banda llevara mi nombre. Yo no estaba muy de acuerdo. Y empezamos a probar: Mimi Maura y la esquina caliente. Lo usamos una vez pero no nos cerraba. Además, cuando salió la banda, todavía estaban tocando los Cadillacs, entonces muchos de los músicos a veces estaban, otras no. Lo que sí había seguro era esta cantante puertorriqueña que llegó a hacer música con su marido".


    Mucho antes de Mimi Maura tuviste tu banda heavy metal, Así Alarma.

    Es un proyecto que hicimos con una amiga mía, que era la manager. Ella quería que hiciéramos una banda y a mí me parecía divertido porque nadie lo había hecho en Puerto Rico. Era un desastre porque todas veníamos de lugares distintos: la baterista venía del trash cristiano, de las guitarristas, una era media hardcore, otra era clásica. Entonces, era cualquiera.


    Vos venías del bolero por tu padre.

    Yo venía experimentando con distintos géneros de rock. El bolero es algo que empecé a experimentar con Mimi Maura. Porque es esta parte kitsch de la banda, que yo heredé de mi padre. Los chicos decían "¡Cómo no vamos a hacer esas canciones, si las cantas como nadie!" Entonces me animé, aunque yo quería cantar rock steady, reggae. Pero me gustaba la idea de probar, viniendo de un estilo más pesado, de haber gritado como una loca. Mi padre me decía: "¿No puedes cantar algo más suave?" Pero nunca fue mi idea cantar boleros. Lo heredé y ahora lo estoy llevando con cierto orgullo.
 


OPINION

Con las mejores intenciones

Por Mariano del Mazo.


Del liviano halo almodovariano y la extravagancia de una historia de amor ("chico Cadillac enamora a joven heavy puertorriqueña, hija de una glamorosa gloria de la canción boricua") a este Frenesí, Midnerely Acevedo esquivó los lugares comunes que la rodeaban y que se pueden sintetizar en esos estereotipos de "lo" caribeño que tanto convocan a la parodia. Lo hizo a fuerza de trabajo: con el diseño ideológico de su marido, Sergio Rotman (pensamiento atravesado por su origen punk), se ubicó en la trinchera de la independencia discográfica, trajinó el under y moldeó un público pequeño y leal que encontró en ella una propuesta festiva, sin pretensiones, sin discurso, puro reggae, ska y bolero.

Frenesí muestra que Mimi Maura —sin correrse un milímetro de esos ritmos caribeños y apenas asomándose a algún calipso— supo dosificar la exposición de su personaje (que la podría haber devorado) para priorizar la maduración de su propuesta. En cuanto a esa solidez habrá que poner en foco, entonces, a Rotman y su grupo de viejos amigotes de ruta, muchos de ellos Cadillacs perdidos: Fernando Ricciardi (batería), Martín Aloé (bajo), Gerardo Rotblat (percusión), Hugo Lobo (trompeta) y siguen las firmas. En Frenesí Mimi no recurrió a las encantadoras canciones kitsch de su padre, Mike Acevedo; acá tallan composiciones de sus músicos y así el álbum gana en cierta contemporaneidad sonora que desplaza en parte el tufillo retro. Hay momentos altos, como Jamás estuvo aquí (Rotman), Frenesí (Aloé), Soñando milagros (de la misma Mimi, una hermosa despedida a su padre).

Este es el primer disco que graba para un sello multinacional. Todo parece indicar que nada va a cambiar. Mimi Maura ya no sorprende, apenas afila su estilo: hacer música de género provoca una colisión entre la coherencia y la reiteración.

La puertorriqueña ocupa un lugar vacante en la música argentina, un lugar que periódicamente tratan de ocupar, mal, actrices aburridas. Mimi Maura no se confunde: conoce sus límites y tiene claras sus intenciones. Y se le va la vida en el reggae, el ska, el bolero
 

 

Entrevista de Gabriela Saidón

Clarín

(Marzo 2004)