MIMI MAURA EN EL OPERA

Ritmo apretado entre butacas

Costó, pero en la segunda parte del recital, la banda de diez músicos hizo bailar al público.

YO NO LLORO MAS. MIMI MAURA CON SU BANDA. (Foto: RR Fotos)


    Dice la gente del teatro que se pueden parar y pueden bailar, si quieren", tiró el saxofonista Sergio Rotman el viernes a la noche en el show del Opera. Ahí nomás, la banda arrancó con la ganchera Yo no lloro más, que puso a bailotear a prácticamente toda la sala. Recién entonces, pasada la segunda mitad del concierto, la cosa empezó a parecerse más a un show de Mimi Maura.

Antes, la ajustada performance casi no había logrado mover al público de sus butacas. Es que, aunque los teatros brindan un marco acústico ideal, no son a veces el mejor espacio para un recital. Y, casi cualquiera puede decirlo, los ritmos caribeños necesitan de más lugar que el mínimo necesario para sentarse.

El sonido estuvo a la altura de las circunstancias, tarea nada sencilla si se tiene en cuenta que hablamos de poner en escena una banda de diez músicos.

Con su cuarto disco, Frenesí, Mimi Maura llegó a la calle Corrientes y se confirmó como un fenómeno que trasciende las a menudo demasiado estrechas fronteras de la escena reggae local. Esto se logró no sólo tocando en cuanto lugar les abriera las puertas (con lo que diversificaron su público), sino también gracias a la inclusión de otros ritmos en su coctelera, básicamente nutrida a base de reggae, ska y bolero.

Sin embargo, hay que decirlo, la música del grupo pareció estar un tanto "apretada" en un lugar en el que el público, como ironizó Rotman, no siempre puede pararse y bailar.

 

Nota de Guillermo Boerr

Clarín

(Septiembre 2004)