SECCION ENTREOJOS: MIMI MAURA
Música para mirar olas pasar



El grupo es el que se llama Mimi Maura. Y sus fuerzas motrices son Midnérely Acevedo y Sergio Rotman, pareja en la vida y en la música. La puertorriqueña y el ex Cadillac alumbraron en el Caribe una de las bandas más originales de Buenos Aires, y aquí explican cómo se vive entre esos dos planetas.

 



    Intenso y oscuro. Así suena el último disco de Mimi Maura. No es casual ni caprichoso entonces que se llame Frenesí: su contenido lleva la marca de esa pulsión extrema. Detrás de la impecable instrumentación de esta big band con acento jamaiquino lo que subyace es una densidad desacostumbradas, en letras y en música. El sol del Caribe se va cubriendo por algunos nubarrones. Y eso tiene una explicación. O varias. La gestación de Frenesí estuvo signada por el clima espeso hacia el que se arrastraba el mundo de la mano de Bush y compañía, mientras en el país todavía muchos se preguntaban si la salida de la crisis estaba en Ezeiza. En medio de este cuadro con fondo negro y horizonte incierto, Midnérely Mimi Acevedo recibió la noticia de que su padre, el cantante puertorriqueño Mike Acevedo, autor de varios temas que integran el repertorio de la banda, había caído enfermo en Tampa, Estados Unidos. Hasta ahí fueron a visitarlo sus hijos. Incluída Mimi, que por entonces se encontraba en pleno proceso de grabación. Ella lo recuerda así: "lo vi en el hospital, muy enfermo. Y tuve que seguir grabando el disco así, con el corazón partido. A veces sentía al cantar lo mismo que cuando estás por llorar: un tajo en la graganta. Pero no dejé que eso me molestara. Estaban las canciones, me salían naturales. Y no me cuestiono si lo pude haber hecho mejor. Es genuino, bien nuestro: cuada cual hizo la producción de su instrumento. Lo parimos entre todos! Me parece que es para sentarse y escucharlo: no es el disco con hits, con estribillos que se repiten y se repiten".

    Después de su álbum debut, que registraron con tres formaciones distintas y la búsqueda manifiesta de un estilo propio (Mimi Maura, 1999), se afirmaron con un segundo trabajo en el que pulieron la idea estética/sonora de la orquesta-estable-rockera-con-cantante (Raíces de pasión, 2001). Así fue como protagonizaron, a puro bolero, uno de los ascensos más refrescantes del under a las grandes ligas locales. En su tercer entrada al estudio dejaron afuera las versiones: todas las composiciones que integran Frenesí son originales. Al pie de las letras figuran las firmas del saxofonista (y pareja de Mimi) Sergio Rotman, el guitarrista Maneco Saez-Germain, el batero Fernando Ricciardi, el bajista Martín Aloé, el percusionista Gerardo Rotblat o la propia Mimi. Un hecho poco frecuente en un grupo, sea del género que sea. Tal vez por eso deban recurrir a nociones extra-musicales para dar cuenta del curioso fenómeno: hablan de "estallido del volcán" para referirse al presente de la banda.

    El principal aporte autoral de la volcalista a esta nueva era mimimáurica es el bolero Soñando milagros. Y es justo ahí cuando su voz parece a punto de quebrarse. Dice más o menos así: "Soñando milagros / otra noche sin luna / y sin el mar al lado / me invade la nostalgia / acaso existe en el mundo / un lugar /de donde soy (...) El cielo es testigo / de mi triste condena / de no tener / hoy tu amor". Mientras la escribía estaba tan presente la influencia de la Lupe Yoli, su bolerista de cabecera, como la de su padre. "La canción tiene el corte de esas dos personas, lo siento... Pero igualmente es un bolero original de Mimi Maura. No sé cuánto tiempo más lo voy a poder hacer en vivo. Mi padre lo escuchó antes de morir, se lo mandé a un hermano que se lo pasara. Eso fue lo último que escuchó. Y después nunca más volvió a dar señales de vida. Entonces, a mí me pega bien fuerte que él no... que haya faltado que me dijera algo, no?". Mike era un caballero de la canción tropical de los 50, y no entendía qué le veían los demás a esos flequilludos de los Beatles. Y Mimi hizo sus primeras armas como vocalista de Alarma, un grupo femenino bastante pesadito de su Puerto Rico natal. Recién cuando la hija empezó a interpretar boleros el padre dio rienda suelta a su orgullo. "Me presentaba a sus invitados diciéndoles 'Ella es mejor cantante que yo'. En algún momento me tiró flores, como diciendo 'Mi hija me superó'. También tenía críticas, a las cuales yo no quería escuchar. Los hijos siempre somos rebeldes contra lso padres, son cosas pasajeras."

    La canción, asegura, apareció con el impulso de la inspiración. Más adelante tuvo que corregirla y retocarla, para llegar su versión definitiva. Lo que nunca modificó fueron un par de líneas, justo esas que se cobren con la nostalgia de otra noche de luna sin el mar al lado. "Es la historia de mi vida -concede-. Estar lejos lejso del mar es lo único que siempre tuve que superar. Y es difícil. Porque era esa cosa espiritual que me hacía sentir que pertenecía a un lugar. Desde cuiquita me iba con la bicicleta a un sitio que tiene una energía especial. Queda en una esquina, punto estratégico de San Juan. El Morro es el fuerte que armaron lso españoles en el año mil-cuatrocientos-no-sé-cuantos. Ahí hubo batallas contra Holanda, historias de piratas y todo eso. Las piedras se fueron desgastando, porque las olas rompen ahí con fuerza. Me ponía ahí y me quedaba a recibir todo ese aire, ese aroma tan peculiar que tiene el mar allá."
- Y a qué huele?
- A salitre, creo. El salitre quizás sea lo más intenso. Pero hay algo más. Mira que estuve en distintos mares, pero solo ahí me huele a casa.

CINTURON AMARILLO EN VIDEOCLIP.


    Sentada en uno de los sillones de un coqueto bar de Palermo Hollywood, Mimi estira los brazos como buscando un alivio de una amenaza de calambre. Entonces cuenta que esa misma tarde, un rato antes, tuvo una clase de kung-fu. Después de un año y pico dale que dale, alcanzó el cinturón amarillo. Pero no anda a las patadas ni arriba ni abajo del escenario. "Es mucha la energía que uno pone al cantar, por eso está bueno trabajar el cuerpo para no sentirme cansada. Anteriormente estuve haciendo yoga, pero esto es un poco más... intensivo", explica. Sergio Rotman se suma un poco más tarde a la charla y una de las primeras cosas que dice, después de someterse un par de segundos al monótono martilleo de la música electrónica que inunda el lugar, es lo que sigue: "Cómo detesto el chill out... Lo quería comentar en la nota: odio el chill out! Perdón, sigamos". Todo bien, seguimos. Ya que estamos, le comento que una de las preguntas que quería hacerle es cómo fue el paso de la independencia a estar dentro de uan multinacional. "Nosotros hemos inventado una tercera posición -precisa el saxofonista-, porque no estamso dentro de Sony. No porque no quisiéramos, sino porque se supone que no somos lo suficientemente buenos. Ojalá algún día nos firmen, sería un gran avance en nuestra carrera. Este disco lo pagamos de nuestro bolsillo y le cedimos una licencia para trabajarlo por unos años. La diferencia con un grupo independiente es que Sony también se encargó de fabricarlo. Pero la independencia como tal no existe. En Argentina hay un monopolio de distribución que hace que cualquier grupo que quiera ir más lejos de su barrio tenga que transar con alguien. Y ahí perdió la independencia."

    Cuando Rotman afirma que le encantaría que algún tiburón de la industria tome a Mimi Maura como un número propio y lo eche a andar por los canales mainstream, no hay trasros de cinismo en su discurso. Le preocupa que su disco se pueda conseguir en todas las disquerías, pero tras cartón asegura que le alcanza con volver a vivir la fiesta en vivo de Mimi Maura con su gente "No tengo pretensioens de ser una estrella. Y tampoco creo que Mimi Maura las tenga. Por lo menos todavía no nos encontrás en las telenovelas de Suar. Lo cual no quiere decir que en un futuro no suceda. Aunque no le veo pasta de actriz. Es demasiado honesta."
- No podrías actuar?
Mimi: no sé, nunca lo intenté. Me da verguenza la cámara, no soy de la clase de personas que se enamora de su propia imagen. A mí me gusta que el reconocimiento sea por mi voz. Por lo tanto, que el reconocimiento nuestro sea por el sonido.
Rotman: Nos cuesta mucho hacer un video. Hay grupos que les sale más fácil.
Mimi: Si tuviera 50 mil dólares, sería más fácil...
Rotman: Yo creo que con 50 mil dólares tampoco se podría hacer un buen video. La relación de la música con el videoclip es algo que nunca pude terminar de entender. Como obra artística, para mi es una cagada.
Mimi: A mí me encanta ese en el que Christopher Walken sale bailando. Cómo se llama? El de Fatboy Slim...
Rotman: Sí, bueno, pero no he visto más de dos veces una conjunción de música e imagen que digas 'Es una obra en sí misma'.
Mimi: Haría falta una persona que trabaje visualmente con la mússss...
Torman: Mentira! Sabés quiénes hacían unos videos que eran súper-artísticos? Madness!
Mimi: Así como le venden una telenovela, a la gente le venden una banda que incluye un póster para los hijos. Justamente, todo eso que pasa entre la música y la televisión es opuesto a lo que somos: nuestro fuerte es el escenario; ahí se siente lo que hacemos.
Rotman: Como verás, tenemos conceptos bastante antiguos del negocio.
Mimi: IGual vamos a grabar un video, el de Jamás estuvo aquí.
- A veces no es complicado ser compañeros de banda con cama adentro?
Mimi (riéndose): Hasta ahora fue la salvación de la pareja. Porque en realidad nos juntamos por la música, aunque no fue solo por la música. Trabajar juntos es un placer. Estar con alguien en quién poder confiar y que además a uno le guste.... Será difícil para muchas parejas, pero para nosotros es todo lo contrario.
Rotman: Hay una admiración mutua. Además, nunca separamos la vida del grupo. Eso hace que nos sintamos muy seguros de lo que estamos haciendo. No nos podemos ir de este proyecto: es para siempre, o para siemrpe que estemos juntos. Y hay otro factor muy importante: Mimi Maura está buenísimo.

 


CARIBE Y FIN DEL MUNDO


    Esta historia empezó a escribirse en los primeros meses de 19996. Rotman acababa de completar una gira con Los Fabulosos Cadillacs y decidió pasar sus vacaciones en Puerto Rico. Paraba junto a Mimi en una casita ubicada a unos pocos pasos de la playa, desde la que podía escucharse el rugido del mar. Por las noches aprovechaban la cercanía para hacerse escapadas descalzos, y a veces incluso desnudos, hasta el agua. Había muchos Guest Houses en los alrededores. Y en esas hosterías o pensiones les servían un trago a la hora que fuera. La vida en Ocean Park, una de las priemras urbanizaciones que se construyeron en la capital borinqueña, tenía mucho de paraíso terrenal. Fue ahí, en el número 3 de la calle Atlantic Place, que empezaron a hacer música juntos. Él tocaba en la guitarra los temas que ocmponía (Loiza aldea, Dulces sueños, Mensaje especial) y ella los interpretaba. La química también funcionaba en el plano musical. Y no pasó mucho tiempo hasta que empezaron a cebarse con la posibilidad de armar un grupo. Ése fue el germen de una fantasía que hoy es realidad. En marzo del mismo año, a la semana de llegar, Mimi ya estaba ensayando en Buenos Aires junto a algunos de los músicos de su nueva baqnda. Rotman seguía con los Cadillacs y tenía su proyecto paralelo, Cienfuegos. Durante un par de años, Mimi Maura fue un secreto a voces. Y en el 98, cuando nació Leroy, el hijo de la pareja, casi no se presentaron en público. Pero un año más tarde ya estaba listo el priemr disco de Mimi Maura, con un agradecimiento especial "A Leroy, por percusiones menores". Así llegaron a este Frenesí, en el que el padre armó una letra con las frases sueltas que repetía su pequeño vástago. El resultado se titula (Cuándo llegará) el fin del mundo?: "Dónde están los ojos del viento / Cuándo va a salir la luna? / Y me pregunto cuándo va a llegar / el fin del mundo". Explica Rotman: "La idea de la banda fue concebida en otro planeta, hubo que tener toda uan visión de cómo la armábamos acá. Porque no empezamos en un garage de Villa Urquiza, nos formamos a 25 metros del Caribe. Y acá estamos, bastante más lejos".
- Y se puede mantener la esencia a pesar de la distancia?
- Sí. Igual no sé cuánto tiempo más vamso a poder estar acá. Porque ahora hay que llevar a la patrona cerca de la playa.
- Hablás de volver a la playa...
- "Volver a la playa" sería un muy buen nombre para el próximo disco de Mimi Maura.

 

Nota: Juan Andrade

Fotos: Patricio Pidal

Junio 2004