LA BANDA PRESENTA SU DISCO "63-68-74"

Mimi Maura despide el año a puro reggae


    En 1984, Sergio Rotman probaba con los primeros ritmos de ska y rocksteady en el movimiento punk porteño, con un grupo llamado Los Marginados. La leyenda cuenta que, un año después, unos jóvenes músicos lo vieron en escena y lo invitaron de inmediato a sumarse a su banda: Cadillacs 57 (luego sí, Los Fabulosos Cadillacs).

    Veinte años más tarde, en el mediodía veraniego de Vicente López, Rotman muestra con orgullo su envidiable colección de discos de vinilo, precisamente de reggae, ska y rocksteady, esos ritmos jamaiquinos a los que se entregó desde hace más de dos décadas y a los que acaba de homenajear en el último trabajo de Mimi Maura, la banda que comparte con su mujer, la cantante sensual y cara bonita del grupo, Mimi Acevedo.

    Justo el año en que el reggae confirmó su permanente estado en alza en el país, con shows internacionales (The Wailers, por ejemplo, se presentó dos veces en el país, ante 20 mil personas en cada show), exitosos ciclos anuales (como Buenas Vibraciones, que terminó ayer), un festival (Oye Reggae) que tuvo que cambiar de sede porque la montaña le quedó chica, muchos y muy buenos discos, y bandas por todas partes.

    "Creo que hay otros referentes más importantes del género que Mimi Maura, pero posiblemente lo que nosotros hayamos hecho es recordarle a la gente lo bueno que está el reggae -dice Rotman-. De hecho, éste es el primer disco purista de reggae que grabamos, pero es una grabación absolutamente casual".

    El disco en cuestión fue bautizado "63-68-74", incluye ocho versiones de clásicos jamaiquinos ("Sinner Man", "Warnin" y "Garden of Life", entre otros), se editó de forma independiente y se vende exclusivamente en sus shows (pasado mañana, en Niceto, será la última oportunidad del año). "Acá a la gente por ahí le impresiona más la parte latina de Mimi, pero ella canta en inglés muy bien. El disco es una especie de experiencia, de ensayos grabados, más que nada porque creo que los artistas tenemos que volver a producir como se hacía en los años 60. Por la situación del mercado no hay que hacer un disco cada tres años, sino tres discos en un año. Hay tanta posibilidad de mover información, que qué mejor que hacerlo y que tu música se escuche. ¡Ojalá con los Cadillacs hubiéramos tenido la posibilidad de sacar un disco de covers!"

    Yendo un poco más allá del espíritu caribeño con el que Mimi Maura inundó los equipos de audio de las casas de clase media del país, la banda ahora se da el gusto de "culturizar un poco" a su público con estas canciones de estricto ritmo cadencioso. "Este grupo no se armó en un garage de amigos, sino en una habitación a 25 metros de la playa, en Puerto Rico. Con Mimi no teníamos muy claro lo que queríamos hacer, empezamos tocando reggae y, de golpe, se nos ocurrió sumarle las canciones del padre de Mimi y ahí la cosa cambió. Pero primero fue el reggae".

    -¿Por qué creés que el género ha crecido tanto en la Argentina?

    -Lo que está pasando con el reggae es muy interesante y creo que la clave está en cómo se está moviendo hacia los barrios, el suburbio del Oeste, la zona sur y la zona norte, que tradicionalmente es reggaera. Hasta llegó al ámbito futbolero y esas son cosas positivas, porque si el día de mañana esta música hace que de los 100 mil jóvenes que la escuchan, el dos por ciento vaya y lea las letras de Bob Marley, ya cumpliste, le hiciste un guiño a alguno.

    -¿Más allá de que el mensaje original, en muchos casos, llegue mal traducido?

    -Y sí, porque eso nunca va a suceder. Si hasta el peronismo está mal traducido y eso que nació a unas cuadras de acá. No nos olvidemos que en nombre del peronismo Menem fue presidente del país.



    Parte de la religión

    En Jamaica, la música es religión y el mensaje revolucionario del rastafarismo se escucha, verso a verso, en cada rincón de la isla. Eso sí: siempre con ritmo y mucho humo. "Si tocás reggae y no te relacionás con eso, entonces lo que hacés no es reggae. Discrepo absolutamente de la gente que dentro del movimiento reggae niega a Selassie [el emperador de Etiopía, venerado por el rastafarismo]. Hacer eso es horrible: es la globalización expuesta en su cara más asquerosa. Porque estás negando una cosa que pasó. Que yo no cante por Selassie o que no lo ponga en mis letras no quiere decir que lo niegue."

    Rotman sube el volumen de su equipo de audio y pide atención. "Esto es la iglesia, lo mismo que cantan los evangelistas: «Alabaré, alabaré a mi Señor». No digo que hay que levantar la bandera del rastafarismo, pero sí respetarlo. Para mí es fundamental que entendamos que si hay una movida de reggae en la Argentina, tiene que saber que hay una política y un motivo detrás de esta música. Porque, además, conocer las raíces del reggae te va a mejorar el estilo."

    Llegaron las empanadas, hace apenas unos minutos pedidas por teléfono, y Mimi Acevedo, la cantante puertorriqueña que logró imponer un estilo único en la escena local, sube a la terraza para avisar que es hora de almorzar. Ok, fin de la charla. "¿Sabés que es lo que me parece buenísimo de todo esto? -arroja Rotman para concluir-. Que si uno se pone a pensar acerca del groove que tiene y lo que es necesario para la vida que vivimos, el reggae y la cumbia son mucho mejores que otras músicas, para que la gente esté en otra frecuencia, mucho más relajada. Lo que hizo Fidel Nadal fusionando la cumbia y el reggae fue absolutamente innovador."

    Ya no hay tiempo para más; queda la sesión de fotos, los saludos y una última pregunta obligada, fuera del cuestionario oficial. ¿En qué anda Cienfuegos, la banda existencialista punk en la que Rotman canta desde hace más de veinte años y que comparte con otros mimimauras (Martín Aloé y Fernando Ricciardi), pero que hace su aparición esporádicamente? Al músico le brillan los ojos y responde: "Ahí va. Sigue arrastrándose por la vida con el mismo destino terrible que lleva sobre sus espaldas desde que se inició. Este año hicimos dos conciertos, y uno lo grabamos. La idea es editar un álbum en vivo el año próximo. Pero el grupo tiene vida propia. A mí me encanta, desde siempre. Me hubiera gustado que siguiera, pero no soy yo el que decide; es como si hubiese un ente que mueve su destino. Quizá sean algunos amigos que han muerto los que digitan todo desde el más allá. ¿Quién sabe?"



    De Sony a la independencia

    "Nuestra casilla de correo arde con los pedidos para este disco y eso está buenísimo, porque no lo vamos a llevar a las disquerías. Al menos por ahora", dice Rotman orgulloso. Luego de editar el último álbum de Mimi Maura, "Frenesí", a través de la multinacional Sony Music, la dupla/pareja Acevedo/Rotman lanzó este "63-68-74" por su cuenta. "Me encanta que el disco ya lleve un par de meses y se venda exclusivamente en los shows. Para obtenerlo, tenés que tener una convicción. No me llames por teléfono porque no te lo voy a dar. ¿Lo querés? Vení al show, sale 10 pesos, nada más".

    Pero el músico no descarta ninguna posibilidad. De hecho, está más que conforme con la experiencia junto a una de las compañías senior. "Sony se comportó muy bien con nosotros, es una discográfica a la que le debemos mucho. Es mi casa desde los tiempos de los Cadillacs y la verdad es que el contrato que firmamos con ellos fue un engendro, en el que éramos dueños del master y nuestra característica era de absoluta independencia, pero distribuido y posicionado por una multinacional. Si bien no anduvo como queríamos, creo que «Frenesí» es un disco que será valorado con el tiempo".
 

 

Entrevista de Sebastián Ramos

La Nación

(24 de diciembre de 2004)