EL MÚSICO APALEA ALGUNAS VACAS SAGRADAS DEL ROCK ARGENTINO
Los caminos de Vicentico

Gabriel Fernández, ex líder de Los Fabulosos Cadillacs, dispara contra todo el establishment musical trasandino. Con una exitosa carrera solista y preparando su tercer disco, las emprende contra León Gieco, Spinetta, Fito y Charly. Sobre la utilización de su canción “Los caminos de la vida” en el programa “Rojo Vip” afirma: “No me hago cargo de la locura ajena”.

 


La incertidumbre no cotiza en la industria musical, donde mandan la repetición y, a veces, la certeza. A pesar suyo o no, Gabriel Fernández Capello, esposo de la actriz Valeria Bertucelli, padre del también músico Florián Fernández Capello y actor fetiche del cineasta Martín Rejtman, encaja perfectamente las dudas que generan su música y el resto de sus actividades. Vicentino, la voz de Los Fabulosos Cadillacs hasta hace unos años, está consolidando una carrera solista que no lo alejó un ápice de su imagen, estudiada y desprolija, de medio gordo y fumón, de salidas inquietantes, casi filosóficas, y mirada helada. Ante la desconfianza generalizada de la crítica “especializada”, su segundo disco, “Los rayos”, supo exponerlo en números promocionales junto a Ricky Martin (recordar el famoso trueque interpretativo entre “Matador” y “Livin la vida loca”, durante una fiesta de MTV) y Diego Torres (compuso un tema en colaboración para su unplugged). Pero resulta que no, que Vicentico no canta con uno u otro para consolidar cierto determinado perfil: es de provocador nomás, ese jardín que riega todas las mañanas con el cuidado que se le pone a la mejor flor, a las mejores flores. “Esas cosas buscan provocar”, dice, y remacha: “Es lo único que me importa, poner nerviosos a los que me siguen desde los Cadillacs y creen que no debo cambiar o hacer determinadas cosas”.

-¿Hay dogmas rockeros?

-¿Me lo preguntás en serio?

-…

-Detesto el fundamentalismo rockero, sus berretadas seudovanguardistas, sus letras falsamente oscuras, su hermetismo de salón analfabeto.

Descarga sin piedad contra el gueto que lo vio emerger, y que supo confundirlo, alternativa y simultáneamente, con una versión acriollada de los Clash del “London Burning” y el Peter Tosh de “Legalize It” (el oído, precisamente, no es una pasión de los músicos urbanos argentinos, y mucho menos estos últimos diez o doce años).

LOS GILES

-¿No estás demasiado seguro de lo que dices?

-Yo no estoy seguro de nada (risas)… Bueno, de algunas cosas sí; que Valeria (por Bertucelli) es mi mujer, estoy seguro; que el “rock chabón” que está inundando este país es, definitivamente, una basura, también… ¿Quiénes se creen que son, los Sex Pistols? ¿Piensan que Buenos Aires es Londres? Los Sex Pistols, los Clash, sin compararlos, por supuesto, reaccionaron no sólo contra una manera de hacer música, el rock sinfónico y todo eso, sino contra una forma de vida, una manera de vivir, las limusinas, la merca, el champán, las putas, todo eso. Pero acá, ¿contra quién había que reaccionar, contra Fito Páez, contra Susana Giménez (risas), contra León Gieco, que más o menos desde el pleistoceno (más risas), desde hace cientos de miles de millones de años canta “Blowin in the wind” en versión nacionalista, y ahora, encima, defiende causas perdidas? (Gieco intentó, en su último disco, incluir una canción cuya voz era la de Patricio “Pato” Fontanet, líder del grupo Callejeros, imputados como responsables indirectos en el incendio del galpón Cromañón). El rock sinfónico no era música, no representaba un peligro social, no era nada, era la normalización del rock, la estandarización oficial del rock; los que eran peligrosos eran los Clash, Marley, la mezcla de Gonzalo Rubalcaba y Paquito D’Rivera, pero no porque fueran a dinamitar nada…¡sino por la expansión de energía que generaron, por la manera de abrir cocos, cabezas, sandías! Sinceramente, yo te pregunto: Gieco, ¿es peligroso para alguien, Spinetta es peligroso?; si son dos gatos capones, lo más lanzado que hicieron fue apoyar la dictadura de Galtieri cuando al borracho ese se le ocurrió invadir las Malvinas. Así que... bueno, es cierto, yo también hice poco todavía, estoy seguro que me queda mucha tela para cortar, y mucho por aprender. Yo aprendo del Indio Solari, loco; es un maestro: pega, mata y se va. Hay que estudiar, hay que investigar, hay que sentarse, probar, experimentar, tocar, ¡escuchar! Pero eso acá no se entiende: todavía la gilada cree en la inspiración, el golpe de genio, todas mentiras. La verdad es que nadie quiere laburar.

-Diego Torres trabaja. Ricky Martin trabaja.

-¿Sabés que sí? Esos tipos trabajan en serio. Te podrá gustar o no lo que hacen, pero trabajan en serio, son profesionales, pero no profesionales en el sentido “son unos caretas y yo soy un reventado bárbaro que hago así (chasquea los dedos) y se me ocurrió algo genial”. Esos tipos que nombrás se cuidan, respetan al público, trabajan, cuidan a sus bandas, cuidan el sonido… ¡cuidan el negocio! Esto es un negocio también, y te aseguro: si tuviera que elegir entre un banco administrado por Diego Torres y otro por Charly García, no hay opción, no se discute: la plata al banco de Diego Torres.

-¿A dónde llevan los caminos de la vida?

-Depende: algunos al cielo, otros al infierno, y otros, los más transitados, a ningún lado. A veces creo que te tiene que pasar algo fuerte, un sacudón, un mazazo, algo que te despierte… si no, no se explica tanta gente durmiendo, en el limbo, la miseria, el poder, el egoísmo, el desprecio. A mí también me pasó, me caí desde arriba mío, y era un vacío enorme, un autómata, un esclavo de las discográficas, los shows, la rutina, el grupo (Los Fabulosos Cadillacs). Ésa es la razón de fondo que me empujó a componer esa canción: los caminos de la vida son infinitos, pero cada uno tiene el suyo, y yo prefiero uno arriesgado… sin poner en riesgo a nadie: eso implica cierta humildad, y eso traté de transmitir. Pero, ¿sabés por qué detesto los reportajes? Porque me indigno (y algunos periodistas me indignan). Ricky Martin es trolo (maricón); ergo, Vicentino es trolo. Ésa es la manera de razonar, y con esa escala de prioridades funcionan y venden. Por otro lado, no creo demasiado en la suerte… no creo nada en la suerte (risas), no tengo cábalas, no soy supersticioso, tengo miedo, como cualquiera, pero no tengo miedo todo el tiempo; tengo convicciones, algunas fuertes, algunas medio escandalosas (tratándose de Argentina…), pero las defiendo a muerte: ¿si estoy a favor de la despenalización del consumo?: obvio; ¿si estoy a favor de meter presos a todos los genocidas de este y de otros países?: obvio. ¿Eso es escandaloso? Para mí, es sentido común, es civilización…

-Pero estabas hablando de la suerte.

-Sí, decía que no creía demasiado en la suerte, que creía más en las convicciones, el trabajo. Algo te imaginás a medida que vas viviendo, que estás. Para allá, hay que doblar; por ahí no, porque es peligroso; eso no se dice, es mala palabra: tanteás, tanteás, si sos un poco arriesgado, si no tenés tanto miedo, probás, probás, te das la cabeza contra la pared hasta que un día, con más trabajo que suerte, se abre una mirilla, y pasás, como el camello por la cerradora… bueno, yo no podría ahora (risas, muestra la panza). De chico pensaba que iba a ser músico, ahora soy músico, y actor, y escribo letras, y pinto, no sé si bien o mal, pero todo eso no sé si es tan importante, más importante que el resultado es intentarlo, creo; y hay que hacerlo desde algún punto de partida, desde un lugar más o menos estable, si no un día se te viene toda la estantería abajo. En fin, el camino que hice… no sé dónde me va a llevar. Pero no se me ocurre otra forma de pensar. Supongo que no es sólo insatisfacción, ni la incertidumbre lo que me mueve, sino un deseo de alcanzar algo que desconozco.

-Esa manera de plantarte, ¿no trae problemas a la hora de los negocios, los contratos, etcétera?

-Seguro. Pero mientras Vicentino siga siendo negocio, sus dudas, sus cuestiones existenciales no le importan a nadie un carajo. El día que se acabe el negocio, ese día sí que va a importar, el día que me muera…

“ROJO VIP”: LOCURA AJENA

-Supongo que sabés que en Chile “Los caminos de la vida” es el fondo musical de “Rojo Vip”, un programa de tele animado por personajes que ya están medio de vuelta, algunos de los cuales la pasaron muy mal: drogas, alcohol, locura… lo de siempre. ¿Qué te provoca saber que una canción como ésa, que es tan personal, que refiere tanto a tu mundo, sea usada comercialmente?

-Bueno, son dos preguntas distintas. Sí, sabía algo de ese programa y quienes eran, los problemas, eso, no con demasiada precisión, pero sabía. Y está la otra cuestión: yo soy músico, trabajo como músico, vivo de esto, vendo esto, y no es que me falten escrúpulos: no permitiría que con ésa o con cualquier otra de mis canciones se haga un himno policial, de ninguna manera; pero no era el caso; me hicieron la oferta, que estaba bien; me garantizaron respeto, respetando también las reglas de la tele y dije que sí, pero aclaro por las dudas… “Los caminos de la vida” habla de todos los caminos de la vida, los buenos, los malos, los inaccesibles: de todos; y yo creo que nosotros, nuestra generación, los que vienen atrás nuestro también, ya tuvimos suerte que no nos mataran los milicos; si después, cada uno tomó su camino… ¿qué tengo que decir yo?, ¿o vos creés que de este lado estamos inmunizados contra la desgracia? En todo caso, los tipos, sabiéndolo o no, están homenajeando al espíritu de esa canción, que es la libertad total, y los riesgos de la libertad, que son muchos más que los del tipo que hace todos los deberes y después, y conocemos muchos, se convierte en un canalla. Esto no quiere decir que yo me haga cargo de la locura ajena. Eso sí que no. Eso no lo hago. Eso no lo hice en este caso, y tampoco en otros. Hay mucha moralina, loco; eso aplasta. Estos tipos no vinieron con ninguna moralina: todo de frente. Aprovecho también para decir que Chile todavía no figura en el cronograma de conciertos por razones económicas, no hay otras. Yo espero que esas diferencias de guita se arreglen. Sí, quiero tocar en Chile… ¡y quiero tocar “Los caminos de la vida”! (risas).

-La muerte de “Soy feliz”, por ejemplo.

-Podría ser. Pero también sé que hay mucha gente que se toma las cosas a la letra, gente que está jodida, que está mal, y que lee mal, lee cualquier cosa. Yo no me puedo hacer responsable de eso. No es que no sea un problema, o no me interese. Pero no puedo hacerme responsable de la locura ajena. La muerte, para mí, es un asunto grave, en el buen sentido. Me da perspectiva, dan ganas de adelantarse, de sacar el as guardado antes que sea tarde. No estoy obsesionado con la muerte. Estoy seguro que hay más muertos vivos que muertos muertos, pero ésa es otra cuestión. A mí no aplasta la perspectiva. Al contrario, abre perspectiva. ¿Es un %b%poco siniestro, no?

-Siniestro es lo de los muertos vivos.

-Puede ser, pero es así. Y también que lo único que puedo garantizar con cierto margen de seguridad, y sin faltar a la verdad, es que me voy a morir. Esa certeza no es mala. Es malo vivir como si ya estuvieras muerto. Es cierto que la felicidad es difícil. Es un trabajo, loco; hay que ponerse, hay que pelear. Éste es un mundo complicado, hay mucho comemierda. Pero lo peor es hacerte cómplice de eso… Hay gente que niega la muerte. Muchos vivimos como si no nos fuéramos a morir nunca. Es mentira: nos vamos a morir. Y por ahí, saber eso es la oportunidad, la llave, la clave, qué sé yo… para empezar a divertirse, a pasarla bien, para aligerarse un poco, sacarse mochilas, herencias envenenadas, llámalas como quieras. Es preferible saber que te vas a morir a ser un boludo.

-Como para no confundirse.

-… y no confundir a nadie; yo hago música para ser feliz, y para poder contar cosas, claro. Pero me gusta confundir, sobre todo a los rockeros, gente de pocas ideas, si las hay. Bueno, además soy músico y me gusta. ¿Qué voy a hacer? No traiciono a nadie. ¿Cantar con Ricky Martin y Diego Torres es traicionar a alguien? Los fundamentalistas, que me la soben. Pero en tren de diversión, está bueno cuando alguien se molesta con eso.

 

Pablo E. Chacón, desde Buenos Aires

La Nación Domingo, Chile

04/09/2005