Ecos de un reencuentro

Vicentico con el ritmo de la buena gente

El ex líder de Los Fabulosos Cadillacs hizo bailar después de 14 años a los bahienses que se convocaron, el sábado, en el Don Bosco. Cantó temas de sus CDs solistas y algunos de aquel grupo.


  Junto a sus nueve músicos, el último sábado Vicentico hizo saltar y bailar a todos los bahienses convocados en el teatro Don Bosco, dispuestos a escuchar el proyecto solista de quien fuera la voz de Los Fabulosos Cadillacs.


    "La buena gente se junta en estos lugares a escuchar música. No olvidemos nunca que somos buena gente. Los malos no hacen estas cosas", aseguró el cantante, al tiempo que invitó a todos a disfrutar y expresarse con su música, con el valor agregado de estar haciendo, con el pago de la entrada, una contribución a una causa en beneficio de los hospitales de niños del país.


    Con esa actitud fueron llegando sus nuevas creaciones, las de los discos Vicentico y Los Rayos , sin olvidar aquellas que, hace tiempo y en grupo, lo hicieron famoso.
Hacia el quinto tema las pulsaciones comenzaron a aumentar con Culpable. El tono bajó con el siguiente, Todo está inundado. Pero más tarde, con Saco Azul, los fanáticos de su anterior conjunto explotaron.


    Los silencios que se generaron entre un tema y otro dieron ocasión para que desde la platea brotaran voces con pedidos incansables.
Los seguidores de Vicentico querían escuchar clásicos y él los conformó con Vasos Vacíos, Basta de llamarme así, Carnaval toda la vida, El aguijón y una nueva versión de Desapariciones .


    Entre lo reciente y lo viejo, el objetivo quedó cumplido. Los presentes no dudaron en pararse, aplaudir y bailar improvisando una gran pista de baile entre las butacas de la sala.
El cantante no ocultó los problemas de sonido, que registraba a través del auricular en su oído derecho. Pero se las ingenió para interpretar El cantante (un tema que también grabó Andrés Calamaro con letra de Rubén Blades), El barco, Los caminos de la vida, Tiburón y Se despierta la ciudad.


    Para que todos se vayan contentos, Vicentico no dudó en hacer sus mejores creaciones. Y quedó claro que, aunque Los Fabulosos Cadillacs ya no estén juntos, para su líder no significa un paso atrás lograr esos temas.


    Demostró que no es un impedimento hacer lo que complace a la gente.



El payaso
Sin formalismos. Vicentico se presentó con remera y jean negros y zapatillas. Algo excedido de peso, amagó en broma a retirarse del escenario cuando un espectador le gritó: "¡Grande, gordo!".
La empatía con el público fue constante. Ante la marea de gritos que le llegaba entre tema y tema, incluso decidió hacer canciones para niños sólo con su voz y guitarra (cantó El payaso plin plin y Estamos invitados a tomar el té).
"Te amo", le gritó, luego, una chica desaforada.
"Mmm, no, me parece que estás equivocada", le respondió cuando brotó la risa popular.



Teloneros
En el marco del programa Petrobras Energía para los Chicos, el encargado presentar el show fue el periodista de Canal 13, Mario Mazzone.
El columnista de Mañanas Informales se encargó de explicar que los fondos recaudados en el recital sería donados a la Asociación Cooperadora del Hospital Interzonal Dr. José Penna.
Además, le dio el pie a La Chilinguita, una murga de Florencio Varela integrada por chicos de entre 6 y 16 años, y a Carolina Daian, quien realizó cuatro temas de su primera placa Tengo un plan.




 

Diario La Nueva Provincia, Bahía Blanca

Martes 30 de mayo de 2006