GABY EN CORDOBA (23/07/2004)

 

 

    El recital estaba pautado para las 22. Nos llegamos hasta la Vieja Usina a eso de las 22:20, confiando en la impuntualidad del gordo que, obviamente, no nos falló.

    Entramos por la calle Mendoza, que daba atrás del escenario, dado que el lugar se había dividido en dos o tres ingresos según los sectores (un 70% que pagó $15, y un 30% que, a su vez, se dividió en dos sectores cuyos precios eran de $20 el del medio, y $25 el de adelante, mas cerca del escenario). Para destacar es que la gente estaba y estuvo -durante todo el concierto- muy ubicada. Cuando llegamos veíamos a cada uno en su asiento, en las improvisadas filas de sillas que se contaban alrededor de 50 y pico a lo ancho, y más de 150 hacia atrás, al mejor estilo teatro. Pocos eran los que se encontraban en los pasillos que quedaban alrededor, comprando unos vasos de cerveza que vendían en el lugar o yendo a buscar alguna cosa.

    Además de la imponente cantidad de personas que se habían acercado hasta La Vieja Usina esa noche, se podía ver al ya clásico estilo de público que es mayoría en los recitales del Vicentico Solista, gente que quizás, no hubiese ido o no iba a recitales de los Fabulosos Cadillacs: personas de todas las edades, parejas, niños; adolescentes y jóvenes que únicamente les gustan los temas que escucharon por la radio, o simplemente gente que va porque Vicentico se está volviendo un artista de moda. También, obviamente, había gente cadillac y esa gente que, aunque sin ser fanática, iba a los recitales de los Cadillacs. Quizá la pregunta que nos venimos haciendo desde hace dos años, es si esto está mal o bien. La cosa es que sucede.

    Y ahí es donde se encuentran mas acentuadas las diferencias con la época de los Cadillacs: Quizá Vicentico solista haga música distinta a la de los Cadillacs. O quizá no tanto. O quizá no lo haga. Pero quiere llegar a otro tipo de público, o quizá s ampliar su público. O no, pero por lo menos lo intenta. O no, pero por lo menos lo hace. Y ese es el punto.

    Además de la diferencia con la etapa Fabulosa, los mismos recitales de Gaby son distintos entre uno y otro. Esto va, obviamente en el tacto que tiene él mismo luego de casi 20 años de carrera y de los encargados de la producción del evento dependiendo del lugar donde vaya a tocar. Aquí seguimos hablando del público: dependiendo de éste, los conciertos son, o más cercanos a la etapa Cadillac (impecables, pero más jodones) o más bien serios. Y este fue uno, mas bien, serio.

    El recital comenzó alrededor de las 22:30, para alegría de las nueve mil personas aproximadamente que estaban en el lugar, que esperaban ansiosos y haciendo palmas (haciendo palmas!) al nuevo Vicentico rayero.

    Vestido con una campera naranja, (que luego del primer tema ya desapareció, para reaparecer luego sobre el final), remera marrón manga corta con otra manga larga abajo, pantalón gris y las mismas Reef de siempre, Gaby subió con sus músicos a oscuras, antes que se encendieran las primeras luces azules y sonaran los primeros acordes de "El cielo", canción que no conocía casi nadie.

    El escenario era imponente, y las luces lograban crear climas de acuerdo a la canción con tonalidades azules, verdes, rojas, rosas, que dejaban todo el escenario cubierto con ese color, además de reflectores y luces fortísimas para los puntos mas altos. El sonido era bueno, logrando con dos columnas impresionantes a cada lado del escenario, que la música se escuchara en cada rincón de La Vieja Usina y además que los sonidos no se escucharan débiles allá lejos, ni ensordecedores cerca del escenario.

    Sin ninguna palabra mediante, el segundo tema comenzó: "Se despierta la ciudad", hizo que la gente se despertara, y así se fue perfilando de manera que terminara en lo que terminó: una fiesta. Luego "Vamos", "Cuidado" (con un pedacito de "Mal Bicho" bien bajito que terminó luego del primer estribillo) y todos los temas a los que nos tiene acostumbrados, logrando los picos de "alegría" y "fiesta" en la gente, obviamente con los hits: "Demasiada Presión", "Algo Contigo", y alguno que otro que la mayoría conociese, mientras en el medio se colaban "Todo esta inundado" o "La libertad".

    Luego de los primeros cuatro o cinco temas, Vicentico saludó a la gente con su clásico "Hola, que tal, buenas noches", que lo repitió una o dos veces mas, entre tema y tema, además de los chistes ya clásicos, esta vez jugando con el efecto de eco que a veces tenía el micrófono. "Hay otra banda tocando del otro lado", decía Gaby, "sino escuchen.. escuchen".

    "Vamos a tocar un tema incluido en un disco del señor Rubén...Rubén Blades... Baldes" bromeaba Vicentico. "Desapariciones" hizo que varios sectores se pusieran de pie y algunos otros se queden sentados. Además del clásico "Río Manzanares" en el medio, Gaby le agregó antes un pedacito de "Tiburón", canción que canto después, haciendo un 2x1 de Blades.

    "Chalinet", "Los Condenaditos", los temas se iban sucediendo casi sin ningún comentario. "Porque se empeñan en aplaudir cada boludez que digo?" decía el gordo desde el escenario, guitarra en mano. Durante todo el recital se pudo ver a un Vicentico distendido, no hablando mucho pero si comunicándose de las más variadas formas con el público (léase señas, gestos, saludos) y con ganas de brindar un buen espectáculo. "Esto es un espectáculo...culo...culo..." bromeó.

    Llegó entre tantas "Culpable", donde varias personas otra vez se paraban y bailaban encima de las sillas, y pegadita "Los Caminos de la vida", la canción que muchos de los presentes estaban esperando. Se pudo ver un Vicentico bailando y cantando moviendo sus manos para arriba en la forma en la que lo hace en el video, como quien corre una mosca, para un lado y para otro, izquierda y derecha.

    Para esto la Vieja Usina explotaba, pero era increíble ver la tranquilidad de la gente cordobesa y lo ubicados que seguían. Ninguno se movía de su silla, y los que se habían quedado sin ella, se aproximaban al escenario pero sin pasar la primera fila. Y eso que no estaban retenidos por ningún tipo de seguridad. Había una sola persona en un hueco que se formaba entre una pequeña pared que se extendía un metro mas allá de donde terminaba el escenario. Y esa persona estaba solo para controlar. Esto quiere decir que la gente tenía el escenario a unos centímetros y sin ningún tipo de valla ni personal de seguridad que la alejase de él. Y sin embargo cada uno se quedaba en sus respectivos asientos sin ocasionar ningún tipo de alboroto. Fui yo sólo el que me acerqué al borde del escenario con la cámara y, luego de muchos gritos al estilo de "Gaby, acá!, Gaby!", logre un primer plano de Gaby sonriendo con el pulgar para arriba a mi cámara, que no pude retratar dado que la escena duró sólo un segundo y como fue tan repentina no me dio tiempo a preparar la cámara.

    Llegó el momento del primer final, para que Vicentico y toda la banda volviesen luego de menos de diez minutos. "Vamos a hacer un tema del disco nuevo (anteriormente bromeaba con las canciones de su primer disco, diciendo "vamos a hacer un tema viejo"), se llama "Soy feliz", y luego de esto el silencio que caracterizaba cada instante en el que Gaby comenzaba a tocar un tema nuevo, dado que poca gente los conocía.

    Luego se vinieron mas viejitos: "68", "Carnaval toda la vida" y "Vasos Vacíos", me agarraron una vez mas sobre el borde del escenario, con mas gente que se había avivado y se me venía encima para aplastarme contra la madera. Para cerrar, el bis de "Los caminos de la vida", donde la gente coreaba un tema que para algunos era nuevo. Hasta se pudo ver encendedores prendidos, gastando el gas que les quedaba luego de "Todo está inundado".

    Con esto se despidió la banda, para darle paso al ya mas que clásico cierre donde Vicentico queda solo en el escenario. Esta vez la sorpresa fue doble. Con las primeras estrofas de "El aguijón" acompañado solo por la guitarra, al ver que la gente mucho no se enganchaba, llegó hasta lo que ya es un clásico en sus conciertos. "Ustedes son muy jóvenes para esto" dijo, y comenzó a entonar "Yo no me sentaría en tu mesa", mientras abajo algunos saltaban y otros seguían con los encendedores.

    Y ese fue el final. Con el último acorde, y con pañuelos y ropa que le tiraban desde abajo, al mejor estilo estrella de pop, Vicentico se despidió mas que feliz, feliz de haber brindado un concierto más, feliz de haber brindado uno de sus mejores conciertos en la ciudad de Córdoba.

 


 

 

 

 

 

 

 

 

Fotos y crónica: Sebastián Correa