Vicentico

El Cadillac anda solo

 

Los auténticos padres del movimiento conocido como rock latino (antes de su masificación y posterior prostitución) fueron, sin ninguna duda, Los Fabulosos Cadillacs. La banda argentina que con discos como El león o Vasos vacíos revolucionó a principios de la década de los 90 la manera de hacer rock en español. Ahora, mientras los Cadillacs están en proceso de vacaciones sin fecha de retorno a la actividad, su cantante y cabeza visible, Gabriel Fernández Capello, más conocido con el nombre de guerra de Vicentico, ha preparado su primer disco en solitario.

 

 

 

 

    Las entrevistas con Fabulosos Cadillacs siempre tuvieron un punto de caos, siempre más interesados en tocar o emborracharse que en atender a la prensa. Así que reencontrarse con Vicentico es como volver a ver a un amigo después de una resaca sin saber exactamente cómo acabó la noche. Al asunto, Fabulosos Cadillacs se despidieron en 2000 con un disco en directo, Hola/Chau, su compañía acaba de publicar en España un recopilatorio y ahora Vicentico saca su primer disco en solitario y grabado directamente para la filial española de la multinacional BMG.

 

Colaboran en tu disco Niño Josele y la Chonchi, tiene gracia porque Rubén Blades ha intentado cantar unas bulerías…

No intento cantar flamenco, no tengo donde agarrarme, sería un gasto de energía, solo puedo cantar como canto yo.

Que ya es bastante peculiar, incluso para Argentina.

Sí (risas).

¿Hace cuánto tiempo que preparabas este proyecto?

Lo preparé bastante rápido porque los Cadillacs paramos en abril del 2002, hicimos una gira larga por México y empecé a componer, luego a grabar, no tardé mucho, quizá dos meses.

¿Tenías ganas de hacer algo fuera de la banda?

Tenía ganas, sí. Lo que pasó es que llevábamos 18 años tocando juntos y le dediqué todo mi tiempo al grupo, también algo de cine (como actor y compositor) pero no tuve tiempo de hacer algo solo. Al estar con una banda tanto tiempo y compartir todo, pelearse por todo. A mí me gustaba una canción, se la mostraba al grupo y la canción empezaba a dar vueltas y terminaba en otra canción, que está muy bien, porque para eso están las bandas, pero ahora me di cuenta que puedo hacer la canción como yo quiero y también me gustó eso.

Los últimos discos de los Fabulosos son bastante raros, con cosas de jazz.

Yo no lo veo raro, lo veo natural, pero entiendo que desde afuera se vea como “¿qué es esto?”.

Conste que me encanta, pero resulta complicado pinchar alguna canción en un club.

La marcha del golazo solitario (1999) no es para pinchar en un club, no sé qué decirte, es lo que estábamos haciendo los últimos cinco años. Creo que es también cuestión de edad, hasta determinada edad importa la actitud y los Cadillacs era una banda donde había mucha gente con peso, uno tomaba las riendas y la banda iba para ese lado, luego la tomaba el otro e iba para el otro. Era un grupo muy ecléctico, es lo que me gustaba: que uno puede agarrar un disco y poner diferentes canciones que son mundos diferentes. Por ejemplo, Flavio (el bajista) componía las canciones más directas, a veces Sergio (saxo) también escribía, pero por lo general éramos Flavio y yo, él más testimonial y a mí me gustaba más la melodía, un poco más para dentro.

El disco Fabulosos calavera (1997) me parece el punto de inflexión; mantiene el código ska de los orígenes (con la impagable “calaveras y diablitos”) y en el siguiente (La marcha del golazo solitario, 1999), la producción con los ex Talking Heads Chris Frantz y Tina Weymouth. ¿Cómo fue?

Lo grabamos en Bahamas, donde hicieron los discos de Tom Tom Club, tienen casa ahí, con el estudio al lado. Estuvimos dos meses en la isla, un lujazo total. Cuando escucho un disco recuerdo el estudio.

¿Recuerdas a Andrés Calamaro como productor de Yo te avisé (1987)?

Eso es increíble, no te lo puedes imaginar, pero era otra época de Andrés, no era lo que es ahora como compositor. Era bastante más joven él y ¡nosotros! Pero era tremendo Andrés, un productor que no deja de hablar nunca (risas). Pero nos venía muy bien porque éramos muy chicos y muy borrachos y en algún sentido él puso orden. No sé cómo lo hizo, pero lo hizo.

Así que en Bahamas os sentíais por primera vez como auténticas estrellas…

Aprovechamos la situación, juntamos dinero, nos fuimos a Bahamas y empezamos a viajar, cuando se acabó el dinero paramos.

¿Tocaron los Talking Heads?

Chris tocó unos cajones y Tina canta algunas partes. Son muy buena gente, ya sabés que están muy peleados con Byrne.

Ya te digo, cuando sacaron Just talk no head a David Byrne casi le da un ataque.

Un día tocamos en Nueva York, viene David a ver el concierto y la pareja pro el otro, se juntaron en el camerino y se cortaba el ambiente con una tijera. David da miedo.

Volvamos a tu disco y a la banda, cuenta.

Hay una banda de percusión que se llama La Chilinga que la dirige Dani Buira. Es muy lindo ver 40 tambores tocando entre Argentina y Brasil, candombe. Hablé con Dani y empecé a trabajar con él y con tres percusionistas más.

¿Y cómo entra el Niño Josele?

Estaba en Madrid mezclando el disco, le llamé para que tocara “Culpable”, me apetecía una guitarra, lo intenté yo, pero no podía. Lo llamé y fue increíble, es un monstruo y dan ganas de pegarle. Es un maldito, me da bronca. Llega y se sienta, le mostré la canción, dijo “¡Ah!”. Preguntó: “¿Está en tal tono?”. Hizo “tin” y la grabó con el solo, nos fuimos a comer y cuando volvimos me dijo que quería cambiar el solo, después le mostré “bajando la calle”, que es donde canta La Chonchi, me encanta lo que hizo.

¿Y los flamencos te cambiaron la arquitectura de la canción?

Sobre todo en la que canta Chonchi, de hecho, la volví a cantar.

¿Hablás de los Cadillacs en pasado?

No, no. La verdad es que si en un par de años nos da para hacer algo, digamos que mi única condición para volver es grabar antes.

 

 

Nota de José Manuel Gómez para la revista Efe Eme, España, Abril 2003 / Escaneada y envíada por José María Lugrís Umpiérrez

 

 

Transcripción:

VITO RIVELLI

08 de Mayo de 2003

Buenos Aires