La última vez que enfrentó al público "fabuloso" de Buenos Aires fue en Showcenter de Haedo, sobre principios del 2002. Nadie imaginó en aquel frío show que once meses más tarde estaría volviendo a subir, pero rodeado de otros músicos. Por suerte, todo salió bien y la reacción de la gente fue de apoyo y respeto. A cambio, Gaby estuvo un poco más tranquilo, alegre y comprensivo sobre el escenario, cada vez que la gente pedía temas de su ex? banda. Si bien las nuevas canciones fueron coreadas por la minoría, nadie tuvo la actitud de silbar, sino todo lo contrario.

 

 

Los nueve músicos que lo acompañan demostraron que hay muchos ensayos detrás de este show, sonando ajustados, sumando arreglos a las versiones en vivo de cada tema. El trabajo de la percusión volvió a sobresalir, pero así también los coros, conformado por casi todos los músicos. La puesta en escena estuvo a la altura de la circunstancia, con excelente sonido, videos e imágenes proyectados en un telón de fondo, iluminación potente, entre otras cosas.

 

 

Para la hora anunciada para el show quedaban muchas entradas sin vender, por lo que los organizadores regalaron algunas en la puerta. Tal vez por eso el show dio comienzo muy cerca de las 23 hs., momento en que se abrió el telón y apareció Gaby con una bandeja de sandwich en la mano y disfrazado de policía, tal vez personificando a los imbéciles del Comfer (Comité Federal de Radiodifusión) que censuraron el videoclip de "Se despierta...", canción elegida para abrir la noche.

 

Poco antes, alguien del público le gritó "gordo botón" a lo que respondió en medio de risas: “Pórtense como es debido! A ver, seguridad, arreste a este chico. Esta noche está auspiciada por una nueva Policía, una marca líder en el mercado. Silencio o llamo al Comfer”  

 

 

A medida que transcurría el tema fue cambiándose delante de todos, dejando su disfraz sobre el escenario para pasar a ponerse sus habituales bermudas de jean rotas, una chomba que alguan vez fue negra, borcegos y medias de San Lorenzo. Este fue uno de los tantos actos donde demostró cero nerviosismo frente a tan importante circunstancia y ahí se notó su profesionalismo. Como cuando cantó canciones sentado en una silla, parado sobre ella, cuando iba a pedirle cigarrillos a un plomo mientras la banda seguía cantando, cuando se dirigía al público con humor...

 

 

Del otro lado, estaban presenciando el show los niños de la murga de la Isla Maciel, que tuvieron la feliz oportunidad de protagonizar el video, sin ser "usados" como prejuzgaban varios berretas de TV. Además pudieron verse y mostrar a la gente imágenes que quedaron fuera del video, que eran proyectadas en una pantalla gigante.

 

 

El recital duró 110 minutos, durante los cuales interpretaron los doce temas del disco, pero además ocho del repertorio Cadillac, todas de su autoría (a excepción de Desapariciones de Blades). Las versiones sonaron raras, como Vasos vacíos casi sin vientos, pero con la letra completa. El público estalló cada vez que pasaban estas canciones, y aprovechaba a pedir otras o a corear el clásico "Yo no me sentaría..." pero respondió que esa canción es "dificil tocarla sin los otros amigos". Sí hubo una concesión para el también clásico cántico de recitales Cadillacs "...y Belcha no murió...", cuando Vicentico entonó algunas frases a capella de la canción, cantando por lo bajo.

 

 

Tal vez la versión más destacable fue la de Basta de llamarme así, que ahora tiene aire folk. Mientras que de sus nuevas canciones Todo está inundado fue la más emotiva, con una intro acústica conmovedora. Mientras que a "Cuando te vi", cortina de la telenovela "1000 millones" le dio una nueva vuelta de tuerca y ahora suena a bossa. El "bonus track" del recital llegó con Talking Blues de Bob Marley -enganchada a Chalinet-, que apareció luego de que Gaby haya presentado músico por músico.

 

 

El show presentado muy cerca del Obelisco fue sobresaliente, y la gente presente se fue más que conforme. Sin lugar a dudas, el "vivo" supera con creces al trabajo hecho en estudio e incluso a las canciones en sí. Pero habrá que esperar a los Cadillacs para que la fiesta sea completa. Mientras tanto, solo es cuestión de hacer el aguante.

 

 

 

VITO RIVELLI

23 de Diciembre de 2002

Buenos Aires