VICENTICO PRESENTO SU MAS RECIENTE DISCO "LOS RAYOS" EN EL TEATRO DE VERANO
Rayos de buena música



   
Con una suerte de poncho-capa, Gabriel Fernández Capello salió al escenario del Teatro de Verano un concierto que comenzó con un predominio de las baladas y terminó con el público bailando al ritmo de los clásicos "cadillacs" y las más enérgicas canciones de la etapa solista de Vicentico, como la hipnótica Se despierta la ciudad.

    El cantante y compositor argentino vino a Montevideo a presentar en vivo su más reciente disco, Los rayos y fue con un tema de ese álbum, El cielo, que dio inicio al concierto. Aunque la canción es de las más intensas de Los rayos, con sus coros espectrales y su fuerte carga percutiva, Vicentico optó por seguir con una hilera de temas más sosegados luego de El cielo, como La libertad y Todo está inundado, de Vicentico, su primer disco solista.

    Muchos tal vez esperaban un arranque a todo trapo, pero el argentino optó por ir despacio pero seguro hacia el clímax. Acompañado por una banda en la que predomina la percusión, Vicentico dejó que primero hablara la música. Recién después de los primeros cinco temas Vicentico dijo "buenas noches" y empezó a entablar un diálogo con la audiencia. El ida y vuelta entre el público y el cantante estuvo signado por el humor y la actitud anti-estrella de este último, que bromeó varias veces sobre su físico e hizo como que no entendía los pedidos de parte del público por ciertos temas (casi todos de Los Fabulosos Cadillacs).

    La música de Vicentico ha tomado un cariz más sereno, en la cual los matices son tan o más importantes que el ímpetu bailable o el estribillo pegadizo. Tal vez por eso es que el músico elige interpretar algunas de las canciones más significativas de Los Fabulosos Cadillacs en clave casi "desenchufada", como cuando hizo Carnaval toda la vida o El satánico Dr. Cadillac. Solo con su guitarra, Vicentico iba desgranando los temas de su antiguo grupo y la banda se iba sumando a medida que se sucedían los compases.

    La interacción entre Vicentico y sus músicos fue óptima, ya sea cuando la banda encaraba las canciones más serenas o cuando se sumaban los percusionistas y los vientos para los números más enérgicos, como El tiburón. La versión de Vicentico del clásico anti-imperialista de Ruben Blades demuestra una vez más el fino oído de Vicentico cuando encara una composición ajena. Sin aparentes pretensiones, el cantante consigue dejar en cada tema ajeno que interpreta una buena porción de su personalidad artística, sin dejar de respetar la composición original. Lo mismo que ocurre con El tiburón ya había pasado cuando Vicentico abordó el bolero de Chico Novarro Algo contigo en su primer disco o el vallenato Los caminos de la vida del colombiano Omar Antonio Geles en Los rayos.

    También como autor Vicentico brilla cada vez más fuerte. Si bien ya posee un ilustre cancionero luego de tres lustros en Los Fabulosos Cadillacs, el músico continúa entregando nuevas composiciones que están a la altura de su rico pasado. Como letrista, también suma un acierto tras otro y fue un placer escucharlo entonar frases como las de La libertad: "Todo el tiempo que pasó/lo pasé sin respirar/ como si estuviera yo atrapado/ debajo del mar...y ahora que vuelvo a salir/ver la luz me hace sufrir/me pregunto si no será mucho/no!/esto no es nada amigo/esto es pequeño/ comparado al despertar/que va a venir".

    Los temas de su antiguo conjunto estuvieron entre los más celebrados por la gente, como cuando el Teatro de Verano —que estaba casi lleno— acompañó al cantante en el tema Basta de llamarme así. Pero la reacción ante Culpable, Los caminos de la vida o Se despierta la ciudad demuestra que también en solitario Vicentico se las arregla sin inconvenientes para provocar el baile y el fervor. Se podrán extrañar a Los Fabulosos Cadillacs, pero Vicentico consigue que esa ausencia sea más fácil de sobrellevar.



Critica: Fabián Muro

VICENTICO
Banda invitada. Planeta Urbano.
Localidad. Teatro de Verano.
Fecha. 21 de noviembre.

 

 

(Extraído del diario El País, de Montevideo)